Santiago, Julio de 2007

INFORME PUBLICO Nº4, 2007

CEREMONIA CONMEMORACION TRIGESIMO ANIVERSARIO DEL
“ACTO DE CHACARILLAS”, “DIA DE LA JUVENTUD” Y “DIA DE LA BANDERA”

(09 de Julio / Club Providencia)

   
El Lunes 09 de Julio, la Fundación Presidente Pinochet conmemoró el Trigésimo Aniversario del “Acto de Chacarillas “, “Día de la Juventud” y “Día de la Bandera”, en recuerdo de los 77 héroes que se inmolaron en el Combate de La Concepción, en la Sierra Peruana durante la Guerra del Pacífico, para defender su Bandera y el Honor de la Patria.

En dicha ocasión el Presidente de la República, fijó el Itinerario Institucional que desarrollaría el Gobierno Militar, compromiso asumido por los jóvenes para contribuir al éxito del nuevo régimen Político Institucional.

En esa emotiva ceremonia, en un 09 de Julio de 1977 en el Cerro Chacarillas, la juventud renovó su fe en los destinos de Chile, y fueron miles de jóvenes que con antorchas encendidas iluminaron el cielo de Santiago desde la cumbre del cerro.

Por tal razón, es que la Fundación Presidente Pinochet, no podía dejar de recordar tan importante fecha y organizó un acto recordatorio en los salones del Club Providencia y al igual que lo hiciera hace 30 años el Presidente Augusto Pinochet Ugarte, cuando 77 jóvenes asumieron una representación simbólica de la juventud chilena en su compromiso permanente con la tradición y los valores fundamentales del país, en esta oportunidad, se designaron a 77 alumnos seleccionados de Enseñanza Media, Universitarios, Egresados de la Universidad, jóvenes profesionales y de diversas

 

actividades laborales que fueron distinguidos como los 77 jóvenes del siglo XXI, que se comprometieron no solo a ser mejores en lo que cada uno emprenda, si no que fundamentalmente, por hacer de Chile un país más unido, sin odios y orgulloso de la Historia Patria con sus tradiciones y valores que siempre nos hemos caracterizados.

La ceremonia se inició con el discurso del Presidente de la Fundación, Hernán Guiloff Izikson, quien en encendido y patriótico discurso nos hizo recordar una de loas hazañas militares más gloriosas y heroicas del Ejército de Chile “representando el predominio de lo valórico por sobre la convivencia la primacía del espíritu por sobre las ventajas desinterés personal y un ejemplo de lo que la juventud puede hacer por su país, cuando ha recibido de sus mayores un legado de amor a la Patria, de compromiso con su integridad y su defensa”. (Se acompaña el texto completo del discurso).

Finalizado el discurso que recibió, como respuesta del público asistente que llenaba el salón, calurosos aplausos motivados por el ambiente de patriótica recordación, se procedió a entonar el Himno Nacional, cantado por todos los presentes y teniendo en las 3 pantallas que se encontraban en el salón, las imágenes de lo que había sido el Himno Patrio en Chacarillas el 09 de Julio de 1977, mostrando en imágenes al Presidente Augusto Pinochet Ugarte y a su esposa Sra. Lucía Hiriart de Pinochet rodeado de miles de jóvenes que con antorchas iluminaban la noche en el Cerro Chacarillas.

 

 

    A continuación se procedió a nombrar uno a uno a 77 jóvenes del siglo XXI que representaban a los 77 héroes que se inmolaron en el Combate de la Concepción para defender su Bandera y el Honor de la Patria un 09 de julio de 1882 hace 125 años.

Cada uno de estos jóvenes adquirieron el compromiso de amor a la Patria y que con su ejemplo personal serán capaces, con singular orgullo de representar a los 77 héroes de la Cuarta Compañía del Batallón “Chacabuco”, al mando del Capitán Ignacio Carrera Pinto, para enfrentar la vida con propósitos de grandeza futura.

A su vez, 77 destacadas personalidades nacionales, conjuntamente fueron sellando este compromiso con la juventud chilena, entregándoles la antorcha encendida que sellaba este compromiso, entre la generación adulta con las nuevas generaciones, los jóvenes del siglo XXI.

Terminado lo anterior, la Fundación Presidente Pinochet como una forma de sellar este compromiso de la juventud chilena con los héroes de La Concepción, presentó una alegoría de lo que fue UNA EPOPEYA INMORTAL EL 09 Y 10 DE JULIO DE 1882 y que les mostraremos a todos aquellos que accedan a nuestra página web.

La Fundación, cree que con esta conmemoración, está cumpliendo con una de las razones de su

 

 

existencia, como es trabajar por un Chile mejor, más auténtico y que con fé y optimismo lograremos un Chile más unido, sueño que nunca dejó de manifestar el Presidente Augusto Pinochet Ugarte.

A continuación les entregaremos a Uds. Los siguientes antecedentes que a nuestro juicio son ya históricos como un aporte a vuestras familias en especial a hijos y nietos quienes no debieran olvidarlo que fue el Gobierno Militar conducido por su Presidente, el Capitán General Augusto Pinochet Ugarte.

•  Discurso del Presidente Pinochet en Chacarillas el 09 de Julio de 1977.

•  Discurso del Presidente de la Fundación Hernán Guiloff Izikson el 09 de Julio de 2007.

•  Imágenes de Chacarillas y Canción Nacional cantada por la juventud desde el Cerro Chacarillas.

•  Alegoría de lo que fue Una Epopeya Inmortal el 09 y 10 de Julio de 1882 en La Concepción en la sierra Peruana durante la Guerra del Pacífico.

 

 

Luis Cortés Villa
Director Ejecutivo

 

DISCURSO DEL PRESIDENTE PINOCHET EN EL ACTO DE CHACARILLAS

(09 de Julio de 1977)

Al celebrarse hoy el Día de la Juventud, que instituyéramos hace dos años en este mismo lugar, retorno a él con renovada fe en el futuro de Chile.

Concurro así a la invitación que me ha formulado el Frente Juvenil de Unidad Nacional, que también celebra en esta noche el segundo aniversario de su creación, como un movimiento propio y responsable de la juventud chilena, que quiso identificar su compromiso con la defensa y proyección histórica del 11 de septiembre, uniéndolo a aquel imperecedero ejemplo de patriotismo que representa la inmolación de los 77 héroes juveniles de La Concepción.

Mi corazón de viejo soldado revive con profunda emoción el coraje insuperable de Luis Cruz Martínez y de los otros 76 jóvenes chilenos, que junto a él, en plena soledad de la sierra peruana, supieron demostrar con la entrega de sus vidas, que nuestra Patria y los valores permanentes del espíritu están por encima de cualquier sacrificio personal que su defensa pueda demandar.

Mi espíritu de Presidente de la República se llena de justificada esperanza, al contemplar que la juventud de hoy ha sabido descubrir el sello de eternidad y de exigencia que encierra para las generaciones siguientes la sangre que nuestros mártires derramaron pensando en la grandeza futura de Chile.

Como muy bien lo señaláis en el lema que habéis escogido, ellos murieron porque soñaban en una Patria Libre, unida, grande y soberana. Convertir ese ideal en la más plena realidad posible, efectivamente es y será vuestra obra. Abriros diariamente el surco para que podáis emprender y proseguir esa tarea es en cambio la difícil e irrenunciable misión que Dios y la historia han colocado sobre nuestros hombros.

Hace muy poco, de nuevo el pueblo chileno supo reeditar durante tres años la heroica lucha en contra de la inminente amenaza del totalitarismo comunista, aquel supremo grito de guerra de la

 

 

 

Batalla de La Concepción: “Los chilenos no se rinden jamás”. Y cuando acudiendo al llamado angustioso de nuestra ciudadanía, las Fuerzas Armadas y de Orden decidimos actuar el 11 de septiembre de 1973, nuevamente nuestra tierra fue regada por la sangre de muchos de nuestros hombres, que cayeron luchando por la liberación de Chile”.

Quedaba de este modo en evidencia que el temple de nuestra raza y la fibra de nuestra nacionalidad para defender la dignidad o la soberanía de nuestra

patria no habían muerto ni podrían morir jamás, porque son valores morales que se anidan en el alma misma de la chilenidad.

Hoy, volvemos a enfrentar una lucha desigual, contra una acción foránea de diversos orígenes y tonalidades, que a veces adopta la forma de la agresión enemiga, y que en otras ocasiones se presenta bajo el rostro de una presión amiga.

En ese complejo cuadro, Chile continuará actuando con la prudencia y mesura que tradicionalmente han caracterizado nuestra política internacional, aun en horas muy difíciles. Nuestra colaboración hacia los organismos internacionales y nuestro diálogo franco y leal con los países y Gobiernos amigos seguirán comprometiendo los mejores esfuerzos y la más amplia buena voluntad de parte nuestra. Pero por ningún motivo permitiremos que dicha actitud se confunda con debilidad o vacilación ante quienes pretendan dictarnos desde el exterior, el camino que debemos seguir, ya que su determinación es de exclusivo resorte de nuestra soberanía interna.

Por esta razón, dispuse recientemente que renunciáramos a la solicitud de un crédito externo, cuyo otorgamiento pretendió condicionarse públicamente a un examen de un Gobierno extranjero acerca de la evolución de nuestra situación en materia de derechos humanos. Estoy cierto de que en esta actitud me acompaña el país entero, porque si hay algo que todo chileno de verdad tiene muy en claro es que la dignidad de nuestra patria no se transa ni se hipoteca ante nada ni frente a nadie.

 

 

Desbordes del imperialismo ya superados

Quienes pretenden doblegarnos con presiones o amenazas foráneas, se equivocan rotundamente, y agiganta ante la adversidad. Quienes, por su parte pretenden desde el interior aliarse con estos desbordes internacionales que parecieran revivir formas de imperialismo que creíamos ya superadas en el Occidente, sólo logran retratarse mejor en sus ambiciones sin freno, y hacerse acreedores al justo desprecio del pueblo chileno.

Menos aceptable son todavía los intentos de intervención foránea cuando la causa que se invoca para ella es una supuesta defensa de los derechos humanos.

Nuestra historia y nuestra idiosincrasia se han forjado en el respeto a la dignidad del hombre. Sólo una amarga experiencia reciente, que estuvo a punto de conducirnos a la guerra civil, nos ha hecho comprender que los derechos humanos no pueden sobrevivir en un régimen político jurídico que abre campo a la agresión ideológica del marxismo-leninismo, hoy al servicio del imperialismo soviético, o a la subversión terrorista, que convierte a la convivencia social en una completa anarquía.

Resulta incomprensible que toda restricción a determinados derechos de las personas se enjuicia como una presunta transgresión de los derechos humanos, mientras que la actitud débil o demagógica de muchos gobiernos frente al terrorismo no merezca reparo alguno en la materia, aún cuando es evidente que ella se traduce en una complicidad por omisión, con una de las formas más brutales de violación de los derechos humanos.

Es posible que nuestro enfoque más amplio y profundo en esta materia sea difícil de comprender para quienes no han vivido un drama como el nuestro. He ahí, en cambio, la razón por la cual las limitaciones excepcionales que transitoriamente hemos debido imponer a ciertos derechos, han contado con el respaldo del pueblo y de la juventud de nuestra Patria, que ha visto en ella el complemento duro pero necesario para asegurar nuestra Liberación Nacional, y proyectar así amplios horizontes de paz y progreso para el presente y el futuro de Chile. La juventud se ha destacado por su comprensión visionaria hacia la exigencia histórica que afrontamos en el sentido de dar vida a un nuevo Régimen político institucional.

Es por ello que, al cumplir el Frente Juvenil dos años de vida, siento el deber de expresar que,

 

respetando el carácter plenamente autónomo e independiente de este movimiento, el Gobierno que presido aprecia debidamente los importantes avances que aquel ha ido logrando en su misión de unir a la juventud chilena en cursos humanos, geográficos y económicos, con el 11 de septiembre y con la nueva institucionalidad que a partir de esa fecha está surgiendo.

De ahí que haya escogido esta noche, que ya se identifica con la juventud de nuestra Patria, para señalar públicamente los pasos fundamentales que hemos delineado para avanzar en el proceso institucional del país. Nada me parece más apropiado que hacerlo en un acto juvenil, ya que seréis vosotros, jóvenes chilenos, los responsables de dar continuidad a la tarea en que estamos empeñados y los más directos beneficiados con el esfuerzo que en ella ha puesto desde su inicio, el país entero.

Frente al éxito ya perceptible del plan económico, el progreso en las medidas de orden social, y el orden y la tranquilidad que hoy brindan una vida pacífica a nuestros compatriotas, la atención pública se ha centrado ahora en mayor medida en nuestro futuro jurídico-institucional. Las sanas inquietudes de la juventud y de otros sectores nacionalistas por una participación cada vez mayor se inserta en esa realidad.

Para un adecuado enfoque de este problema es conveniente reiterar una vez más, que el 11 de septiembre no significó sólo el derrocamiento de un Gobierno ilegítimo y fracasado, sino que representó el término de un régimen político-institucional definitivamente agotado, y el consiguiente imperativo de construir uno nuevo.

No se trata pues de una tarea de mera restauración sino de una obra eminentemente creadora, sin perjuicio de que dicha creación para ser fecunda debe enraizarse en los signos profundos de nuestra auténtica y mejor tradición nacional.

Nueva democracia

Ello nos señala el deber de caminar por el sendero del Derecho, armonizando siempre la flexibilidad en la evolución social con la certeza de una norma jurídica objetiva e impersonal, que obligue por igual a gobernantes y gobernados. En esa perspectiva, advertimos nítidamente que nuestro deber es dar forma a una nueva democracia que sea autoritaria, protegida, integradora, tecnificada y de auténtica participación social, características que se

 

comprenden mejor cuando el individuo se despoja de su egolatría, ambición y egoísmo.

Una democracia es autoritaria, en cuanto debe disponer un orden jurídico que asegure los derechos de las personas, con una adecuada protección de los Tribunales de Justicia independientes y dotados de imperio para hacer cumplir sus resoluciones.

Protegida, en cuanto debe afianzar como doctrina fundamental del Estado de Chile el contenido básico de nuestra Declaración de Principios, reemplazando el Estado liberal clásico, ingenuo e inerme, por uno nuevo que esté comprometido con la libertad y la dignidad del hombre y con los valores esenciales de la nacionalidad. Consiguientemente, todo atentado en contra de estos principios, cuyo contenido se ha ido precisando en las Actas Constitucionales vigentes, se considera por éstas como un acto ilícito y contrario al ordenamiento institucional de la República.

La libertad y la democracia no pueden sobrevivir si ellas no se defienden de quienes pretenden destruirlas.

Integradora, en cuanto debe robustecer el Objetivo Nacional y los Objetivos permanentes de la Nación, para que por encima de legítimas divergencias en otros aspectos más circunstanciales, los sucesivos Gobiernos tengan en el futuro la continuidad esencial que les ha faltado en el pasado. De ahí debe brotar un poderoso elemento de unidad de la gran familia chilena, a la cual se ha pretendido sistemáticamente disgregar por tanto tiempo, impulsando una lucha de clases que no existe y no debe existir.

Tecnificada, en cuanto el vertiginoso progreso científico y tecnológico del mundo contemporáneo, no puede ser ignorado por las estructuras jurídicas, resultando en cambio indispensable que se incorpore la voz de los que saben al estudio de las decisiones. Sólo ello permitirá colocar la discusión en el grado y nivel adecuados, reducir el margen del debate ideológico a sus justas proporciones, aprovechar el aporte de los más capaces, y dar estabilidad al sistema.

De auténtica participación social, en cuanto a que sólo es verdaderamente libre una sociedad que, fundada en el principio de subsidiariedad, consagra y respeta una real autonomía de las agrupaciones intermedias entre el hombre y el Estado, para

 

 

perseguir sus fines propios y específicos. Este principio es la base de un cuerpo social dotado de vitalidad creadora, como asimismo de una libertad económica que, dentro de las reglas que fija la autoridad estatal para velar por el bien común, impida la asfixia de las personas por la férula de un Estado omnipotente.

Estamos frente a una tarea que, por su naturaleza y envergadura, debe ser gradual. De este modo, nos alejamos por igual de dos extremos: el del estancamiento, que más tarde o más temprano siempre conduce los procesos sociales a rupturas violentas, y el de la precipitación, que traería consigo la rápida destrucción de todo nuestro esfuerzo, el retorno del régimen anterior con sus mismo hombres y vicios y, muy pronto, un caos similar o peor al que vivimos durante el Gobierno marxista.

Las etapas

El proceso concebido en forma gradual contempla tres etapas: la de recuperación, la de transición y de la normalidad o consolidación. Dichas etapas se diferencian por el diverso papel que en ellas corresponde a las Fuerzas Armadas y de Orden, por un lado, y a la civilidad, por el otro. Asimismo, se distinguen por los instrumentos jurídico-institucionales que en cada una de ellas deben crearse o emplearse.

En la etapa de recuperación el Poder Político ha debido ser integralmente asumido por las Fuerzas Armadas y de Orden, con colaboración de la civilidad, pero en cambio, más adelante, sus aspectos más contingentes serán compartidos con la civilidad, la cual habrá de pasar así de la colaboración a la participación.

Finalmente, entraremos en la etapa de normalidad o consolidación, el Poder será ejercido directa y básicamente por la civilidad, reservándose constitucionalmente a las Fuerzas Armadas y de Orden el papel de contribuir a cautelar las bases esenciales de la institucionalidad, y la seguridad nacional en sus amplias y decisivas proyecciones modernas.

Hoy nos encontramos en plena etapa de recuperación, pero estimo que los progresos que en todo orden estamos alcanzando, nos llevan hacia la de transición.

Durante el periodo que falta de la etapa de recuperación, será necesario completar la dictación

 

 

de Actas Constitucionales, en todas aquellas materias de rango constitucional aún no consideradas por ellas, como también de algunas leyes trascendentales, como de seguridad, trabajo, previsión, educación y otras que se estudiarán en forma paralela. De esta manera, quedará definitivamente derogada la Constitución de 1925, que en sustancia ya murió, pero que jurídicamente permanece vigente en algunas pequeñas partes, lo que no resulta aconsejable.

Simultáneamente, deberán revisarse las Actas Constitucionales ya promulgadas, en aquellas materias donde su aplicación práctica hubiere demostrado la conveniencia de introducir ampliaciones, modificaciones o precisiones.

La culminación de todo este proceso de preparación promulgación de las actas constitucionales, que continuará desarrollándose progresivamente desde ahora, estimo que deberá en todo caso estar terminado antes del 31 de diciembre de 1980, ya que la etapa de transición no deberá comenzar después de dicho año, coincidiendo su inicio con la plena vigencia de todas las instituciones jurídicas que las actas contemplen.

Entre las referidas actas constitucionales, ocupa un lugar prioritario la que habrá que regular el ejercicio y la evolución de los Poderes Constituyente, Legislativo y Ejecutivo. Para orientar en esta materia a la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución, el Presidente que os habla entregará próximamente ciertas directrices fundamentales que permitan a dicha comisión preparar consulta al Consejo de Estado, antes del pronunciamiento final que corresponderá a la Junta de Gobierno.

Dichas orientaciones para el esquema que deberá regir en la etapa de transición son principalmente las siguientes:

  • El Poder Constituyente deberá permanecer siendo ejercido por la Junta de Gobierno. Sin embargo, él se ejercerá normalmente con previa consulta al Consejo de Estado.
  • El Poder Ejecutivo deberá permanecer siendo ejercido por el Presidente de la República, y con las facultades de que hoy ya está investido.
  • El Poder Legislativo, de acuerdo a la tradición nacional, deberá tener dos colegisladores: el Presidente de la República y una Cámara Legislativa o de Representantes, como se podría denominar, sin perjuicio de las facultades
 

legislativas que, en esta etapa de transición, deberá mantener la Junta de Gobierno, en carácter extraordinario.

Estas atribuciones deberán comprender, por una parte, el derecho de cada uno de sus integrantes a presentar proyectos de ley a través de la Presidencia de la República, y por la otra, la facultad de

solicitar, antes de la promulgación de cualquier ley, que su texto sea revisado por la Junta de Gobierno. En este último caso, si en la Junta prevaleciera la opinión de que un precepto atenta contra la Seguridad Nacional, éste no podrá ser promulgado. Se trata de un veto absoluto, destinado a operar en los casos en que la Junta de Gobierno lo interponga, a petición de cualquiera de sus miembros, diferenciándose así del veto ordinario del Presidente de la República frente a la Cámara Legislativa.

Por su parte, y tal como lo expusiera el 18 de marzo pasado, la Cámara Legislativa o de Representantes deberá tener una composición mixta: un tercio de sus miembros habrá de corresponder a personalidades de alto relieve nacional, que la integrarán por derecho propio o por designación presidencial, y los otros dos tercios restantes, serán representantes de Regiones o agrupaciones de Regiones, en una cantidad proporcional al número de sus habitantes.

En cuanto a la legislación ordinaria, se deberán contemplar sistemas de iniciativa de las leyes, de veto presidencial y otros, que eviten los excesos demagógicos que caracterizaron a los últimos periodos de nuestro anterior Parlamento.

Especial importancia cabe atribuir a que la Cámara Legislativa cuente con Comisiones Técnicas, en que

participen establemente, con derecho a voz, las personas más calificadas en el plano científico, técnico y profesional en las diversas materias.

La instalación de esta Cámara Legislativa deberá realizarse durante el año 1980 y para su primer periodo, cuya duración será de 4 o 5 años, dado que no es factible la realización de elecciones, los representantes de las Regiones habrán de ser designados por la Junta de Gobierno.

Posteriormente, en cambio, dichos representantes regionales se elegirán ya por sufragio popular directo, de acuerdo a sistemas electorales que favorezcan la selección de los más capaces, y que eviten que los partidos políticos vuelvan a convertirse en maquinarias monopólicas de la participación ciudadana.

 

Constituida la Cámara Legislativa en este periodo, es decir, con dos tercios de sus miembros elegidos popularmente, deberá corresponder a la propia Cámara el designar el cargo de Presidente de la República por un periodo de seis años.


Simultáneamente con lo anterior, que implicará el paso de la etapa de transición a la de consolidación, corresponderá aprobar y promulgar la nueva Constitución Política del Estado, única y completa, recogiendo como base la experiencia que arroje la aplicación de las Actas Constitucionales. La etapa de transición servirá así para culminar los estudios del proyecto definitivo de la nueva Carta Fundamental.

Al bosquejar este plan general ante el país, el gobierno cree cumplir con su misión de esclarecer

las líneas básicas sobre las cuales anhela desarrollar nuestra evolución institucional próxima, durante la cual también será necesario intensificar la elaboración y consagración jurídica de las nuevas formas de participación social, tanto de carácter gremial o laboral, como estudiantil, profesional, vecinal y de las demás expresiones ciudadanas en general.

Jóvenes chilenos:

La posibilidad de materializar integralmente este plan está sujeta a la condición de que el país siga presentando los signos positivos que nos han permitido avanzar hasta la fecha.

Para ello se requiere indispensablemente el concurso patriótico de toda la ciudadanía, y muy especialmente, el idealismo generoso de la juventud, que debe encender de mística nuestro camino hacia el futuro.

No ignoro que se levantarán muchos escollos, ambiciones y personalismos, que de mil maneras pretenderán impedir nuestra marcha, y hacernos volver hacia atrás, donde sólo nos esperarían las

 

penumbras de la esclavitud. Pero estoy seguro de que la luz que emerge al final de nuestra ruta será siempre más fuerte y más luminosa, y por encima de todo, confío plenamente en Dios, en el pueblo de Chile, y en nuestras Fuerzas Armadas y de Orden que, con patriotismo, hoy guían sus destinos.

Mis queridos jóvenes:

El futuro de Chile está con vosotros, cuya grandeza estamos labrando.



Augusto Pinochet Ugarte
Presidente de la República de Chile
09 de Julio de 1977


 

 

 

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN PRESIDENTE PINOCHET

EN CEREMONIA DE CONMEMORACIÓN DEL ACTO DE CHACARILLAS

(09 de Julio de 2007, Club Providencia)

 

 

 

Hernán Guiloff Izikson
Presidente de la Fundación
Presidente Pinochet

 

 

Recordar es un imperativo moral.

Para que la Historia recoja todas las visiones de la realidad, para que las sociedades y las personas aprendan de sus errores y no los repitan y para que las actuales y futuras generaciones tengan a su disposición todos los antecedentes destinados a formarse una opinión propia y objetiva, alejada de los estereotipos, de las verdades a medias y, digámoslo con todas sus letras, de las mentiras que una ideología persistente y poderosa ha querido instalar acerca de los hechos ocurridos en nuestro país en las últimas décadas.

Por eso que hoy la Fundación Presidente Pinochet ha querido convocar a esta ceremonia de recordación histórica, cuya fecha de realización coincide con dos hechos relevantes de nuestra vida como Nación y que tienen también en común la circunstancia de que tuvieron, cada una en el siglo en que ocurrieron, efectos permanentes en la vida de los chilenos.

La Batalla de la Concepción, librada el 9 y 10 de julio del año 1882 por setenta y siete jóvenes soldados del Ejército chileno en la localidad peruana del mismo nombre, en la sierra de esa Nación y en el marco de la Guerra del Pacífico, constituye una de las hazañas militares más

impresionantes del país, representando el predominio de lo valórico por sobre la
 

conveniencia; la primacía del espíritu por sobre las ventajas del interés personal y un ejemplo de lo que la juventud puede hacer por su país, cuando ha recibido de sus mayores un legado de amor a la Patria y de compromiso con su integridad y su defensa.

Por su parte, el itinerario institucional definido por el Presidente Pinochet en la ceremonia realizada en Chacarillas el 9 de julio de 1977, 95 años después de acontecida la Batalla de la Concepción, tiene en común con la gesta de nuestros soldados del siglo diecinueve el protagonismo de la juventud.

Fue ante los jóvenes de Chile que el Presidente Pinochet quiso anunciar los lineamientos esenciales del diseño institucional que elaboró para llevar a nuestro país a su plena normalización democrática, adoptando los resguardos e innovaciones constitucionales que permitieran el doble objetivo de entregar el poder a las autoridades civiles que el pueblo eligiera, pero evitando que se repitieran las causas de la crisis política y social que obligó a la intervención militar del año 1973.

Nuestra Fundación, al recordar ambas fechas tan significativas para la historia nacional –9 de julio de 1881 y 9 de Julio de 1977- no tiene como objetivo abordar estas materias desde una perspectiva política contingente menor, de la que nos hemos deliberadamente alejado para concentrarnos en

 

nuestro rol fundamental, vinculado al estudio y difusión de la obra gubernativa del Presidente Pinochet y a la realización de una intensa labor de apoyo social en el ámbito de la educación de nuestros jóvenes.

Nuestro objetivo al organizar esta ceremonia es dejar testimonio ante la sociedad chilena de un hecho extraordinariamente significativo y no siempre reconocido por los analistas y críticos de la gestión institucional del Gobierno del Presidente Pinochet.

En efecto, lo que queremos resaltar es que el camino trazado en Chacarillas en 1977, fue, finalmente, el marco institucional del camino a la plena democracia, por el que el país y todas sus fuerzas políticas transitaron hacia una transición que ha sido calificada–nacional e internacionalmente- como ejemplar.

El paso del tiempo ha enseñado que es altamente probable que sin la estructura definida en Chacarillas y plasmada posteriormente en la constitución Política de la República de 1980, no habría sido posible transitar a la normalidad democrática del modo pacífico, paulatino, participativo y seguro con que lo hizo el país, implementando además –y en forma paralela a los avances político institucionales - una nueva institucionalidad económica y social cuyos lineamientos fundamentales no solo se han mantenido en el tiempo, sino que los cambios introducidos con posterioridad a muchas de las instituciones establecidas por el constituyente de 1980 han perfeccionado o adaptado la inspiración original de esas normas.

Lo que verdaderamente hemos querido destacar es la circunstancia de que suele olvidarse que no hay siembra sin cosecha. La fortaleza actual de nuestro país –aunque le pese o le duela a algunos- es el resultado de un diseño institucional moderno, anticipado a los fenómenos sociales y políticos que se avecinarían con la llegada del nuevo siglo veintiuno y cuyo artífice fundamental fue el Presidente Pinochet.

Del mismo modo en que los soldados de la Concepción encabezados por el capitán Ignacio Carrera Pinto entregaron lo mejor de si –sus propias vidas- pensando en un mejor futuro para Chile, la arquitectura de la nueva institucionalidad buscó
 

preservar la grandeza futura del país, estableciendo cimientos tan sólidos y coherentes que hoy -30 años después y a pesar de todos los intentos de los sectores antisistémicos- sigue en pié y ha generado los frutos de la estabilidad, el funcionamiento de órganos independientes como el Banco Central, la Contraloría General de la República, el Tribunal Constitucional y una sólida institucionalidad regulatoria, en la que destacan logros extraordinarios como las normas sobre el orden público económico que han permitido alentar y promover la iniciativa privada y la generación de empleo a pesar de tantos errores en las políticas microeeconómicas; “un sistema de educación superior privado como no se conoce en ningún país de nuestro continente”; “un sistema previsional privado que ha alentado el ahorro y la inversión”; “una estructura de división político- administrativa fundada en la regionalización”; “un sistema político fundado en la generación de grandes bloques”; una política social basada en la focalización del gasto en los más pobres y en el aliento de la iniciativa personal y en la libertad de emprender como el motor de nuestro desarrollo.

¡Sin entrar en ninguna forma de crítica política, sino que con la libertad para opinar que nos da nuestra condición de ciudadanos, podemos afirmar, con legítimo orgullo, que las políticas públicas que funcionan bien en Chile son las que no han sido modificadas sustancialmente por las autoridades de estos últimos años!

En sentido contrario, cuando se han introducido cambios que han alterado la esencia de las instituciones establecidas en la Constitución de 1980, esas áreas o sectores de la vida política y social del país han mostrado deterioros significativos.

Porque la experiencia histórica enseña que el valor de la estabilidad es un elemento de la esencia para el desarrollo de los países, el diseño político-institucional del constituyente de 1980 quiso fijar para Chile un horizonte de largo plazo. Para orgullo de todos los que participaron en ese proceso, es evidente que ese objetivo se ha cumplido, pues en tres años más, cuando el país celebre el bicentenario de la Independencia Nacional, la Constitución Política de 1980 y sus instituciones fundamentales cumplirán 30 años iluminando el desarrollo de nuestro querido país. En el marco de ese lapso y bajo el amparo de sus normas, Chile ha inscrito en las páginas de su historia algunos de sus logros más

notables: Una transición ordenada en la que participaron y se inscribieron en sus procedimientos electorales todos los espectros del ámbito político nacional; un desarrollo económico fundado en la iniciativa empresarial; sólidas instituciones republicanas; una nueva educación superior; un nuevo régimen previsional; una nueva institucionalidad regional y tantas otras cosas positivas que la obra institucional del Presidente Pinochet nos legó a los hijos de esta tierra.

En el día de ayer, leía en un importante diario del país, una ácida columna sobre los treinta años de los anuncios de Chacarillas firmada por un también ácido analista, que se caracteriza cada semana, más que por exponer argumentos que eleven el debate y lo hagan interesante, proferir la descalificación de personas e instituciones. Y pensaba después de leer la ácida columna… ¡Que increíble paradoja! El crítico ácido y mordaz de Chacarillas se gana la vida –nada más y nada menos- siendo la autoridad superior de una universidad privada creada al amparo de la institucionalidad, anunciada y honorablemente cumplida, precisamente, en el acto que critica, como he dicho con tanta acidez y encono personal. ¡Pero no importa, porque las grandes creaciones de los grandes estadistas, sirven para que sean aprovechadas no solo por sus partidarios, sino que incluso por sus más enconados e injustos detractores!

La historia nos recuerda que cuando el domingo 9 de julio, alrededor de las 14.30 horas, los centinelas dieron la voz de alarma al divisar cómo se descolgaban por las laderas de los cerros vecinos una cantidad impresionante de guerrilleros, el Capitán Ignacio Carrera impartió serenamente sus órdenes.


Los chilenos "corrieron a apostarse en las bocacalles de la plaza. Y allí opusieron obstinada resistencia a las primeras acometidas de los guerrilleros, causando a éstos numerosas bajas, pero sin lograr rechazarlos".


Con las últimas horas de la tarde la lucha no disminuía. El Capitán Carrera hizo varias salidas con sus hombres cargando a la bayoneta. En la última, recibió una dolorosa herida de bala en el brazo izquierdo.

En un momento de repliegue de los peruanos, faltos de munición, el Capitán Carrera Pinto se lanzó -a
 

pesar de su herida- en un audaz asalto con una veintena de soldados. Cayeron algunos guerrilleros y los demás desaparecieron entre las casas vecinas.

Cuando regresaban al cuartel, una bala disparada a mansalva destrozó el pecho del joven Capitán de los 77. Rodó por el suelo sin exclamar un quejido. Con gritos de dolor y de rabia, sus fieles chacabucanos lo arrastraron hacia el edificio que los cobijaba. Lo colocaron cuidadosamente en la que fuera su oficina. Lo contemplaron unos segundos y luego de saludar militarmente aquellos despojos inmortales, salieron de la pieza para continuar combatiendo hasta el final.

Es que los chilenos están hechos de una manera especial: No se rinden.

Las batallas del los siglos posteriores han sido distintas. El siglo veinte nos trajo convulsión, bajo crecimiento, pobreza, falta de unidad nacional, fomento de la confrontación y legitimación de la violencia como método de hacer política.

Los acontecimientos de los últimos 30 años del siglo pasado no fueron sino la manifestación de fenómenos sociales que se incubaron en el alma nacional por muchas décadas, que nuestros líderes no supieron prever, ni diagnosticar, ni menos manejar, ni resolver.

La crisis institucional, política y social de los años sesenta y setenta no se produce por generación espontánea. Es el resultado de un proceso de descomposición incubado a través de mucho tiempo. El proceso de rectificación iniciado por las Fuerzas Armadas tras la intervención militar del año 1973 fue una respuesta a la falta de salidas institucionales y a la carencia de capacidad de nuestra clase política para proponer e implementar una salida distinta a la crisis del país.

Salir de ese estado legando a Chile una sólida posición económica, política e institucional es el resultado del cumplimiento de un compromiso y un diseño institucional.

El compromiso –cumplido leal y honorablemente como saben hacerlo los hombres de armas- fue reestablecer la institucionalidad quebrantada.

El diseño institucional –cuyo lineamiento esencial anunciado en Chacarillas recordamos hoy- es el

 

 

resultado del talento creador de un grupo de destacados juristas y académicos y de la decisión inquebrantable del Presidente Pinochet de devolver a Chile a su tradición democrática, depurado de los vicios del pasado.

Compromiso y diseño fueron cumplidos, de un modo silencioso y sin estridencias.

Estas estructuras jurídicas viven en las instituciones que regulan la vida cotidiana de los chilenos, en las entidades de educación en que se forman cientos de miles de jóvenes chilenos –incluida la que dirige el ácido columnista- en los hombres y mujeres que crean a diario un país mejor, una tierra con más divinidad para todos sus hijos.

Estimadas amigas y amigos:

No quisimos que esta fecha tan significativa pasara desapercibida. Los constructores de la democracia son miles de personas que participaron, con idealismo, honestidad y amor a Chile, en la reconstrucción de este país rescatado desde las cenizas y la ruina y entregado como la Nación respetada y respetable de hoy.

Esos constructores de la democracia hoy siguen, en sus diversas tareas y funciones, haciendo grande a Chile.

Quiero personificar en la persona de uno de ellos el homenaje emocionado a tantos chilenos anónimos que se sienten orgullosos de haber trabajado y colaborado con las Fuerzas Armadas en la tarea patriótica de reconstruir un país destruido por la mediocridad de sus líderes y por las ideologías de la confrontación y la violencia.

Hemos elegido para rendir un homenaje a un hombre que sigue sirviendo, y que sometido al escrutinio público ha recibido –siempre- las más altas mayorías y un impresionante respaldo.

Porque nunca has claudicado de tus posiciones,

Porque tus hijos se pueden sentir orgullosos de tu lealtad,

Porque los vecinos de Providencia te han elegido como su líder y alcalde con el más alto apoyo,

¡Y porque has hecho una de las labores edilicias más brillantes del país, queremos rendir, en la persona del alcalde Cristián Labbé un homenaje a
 

todos los constructores de la democracia en nuestro querido Chile!

Al terminar estas palabras, quiero expresar que para nuestra Fundación constituye un motivo de especial satisfacción recordar estos importantes hitos de nuestra vida nacional, porque muchas veces se olvida que una cada vez más inmensa cantidad de chilenas y chilenos valora la obra institucional del gobierno del Presidente Pinochet como el cimiento esencial del nuevo Chile, del que hoy todos nos sentimos orgullosos.

 

Muchas Gracias

 

 

 

IMÁGENES DEL XXX ANIVERSARIO DEL ACTO DE CHACARILLAS,

DIA DE LA JUVENTUD Y DIA DE LA BANDERA

 

 

DESARROLLO EN IMÁGENES DEL ACTO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JOVENES REPRESENTANTES DE LOS 77 HEROES

DE LA CONCEPCION CON AUTORIDADES

 

 

 

•  Hans Kurt Weisser Dahmns, 4º año enseñanza media y velocista destacado de connotación internacional con el MGL. Julio Bravo Valdés, Ministro Secretario General de Gobierno 1980-1982.

 

 

 

 

 

•  Belén González Apablaza, 2º año medio Colegio Pre Militar “Luis Cruz Martínez” con Cristián Labbé Galilea, Ministro Secretario General de Gobierno 1989-1990 y Alcalde de la I. Municipalidad de Providencia.

 

 

 

 

•  Juan Ignacio Castellón, 1º año enseñanza media Colegio Cordillera con el MGL. Etéreo Pavéz Muñoz, Ex Cdte. Rgto. “Chacabuco” 6º de línea y 2º Cdte. Del Rgto. “Infantes de la patria”.

 

 

 

 

 

•  Fernando Ferrer Márquez, 6º año Medicina Universidad del Desarrollo con el MGL. Guillermo Garín Aguirre, Jefe de la Casa Militar y Ex Vice CJE 1997.

 

 

 

 

 

•  Paulina Sanhueza Soto, 4º año Relaciones Públicas, Universidad Única, con la Sra. Ana María Ried, Presidente del Instituto de Investigaciones Históricas “General José Miguel Carrera” y descendiente directa del prócer

 

 

 

 

•  Felipe Valenzuela Sáez, 1º año Arquitectura Universidad Mayor con Juan Carlos Délano, Ministro de Economía 1985-1987.

 

 

 

 

 

•  Karen Durán Ponce, 3º año Trabajo Social Universidad Santo Tomás con Arturo Prieto Bafalluy, Ministro de Educación 1979-1982.

 

 

 

 

 

 

•  Jorge Canales Ukrow con Natalia Dimitroff *Djurovic, 5º año Ciencias Políticas Universidad Gabriela Mistral con Natalia Dimitross, Doctora en Química.

 

 

 

 

 

 

•  Macarena Araya Céspedes, 1º año Medicina Universidad Católica de Chile con MGL. Luis Cortés Villa, Gerente General Fundación Presidente Pinochet.

 

 

 

 

 

 

•  Javiera González Fuenzalida, 5º año Medicina Universidad Andrés Bello con CRL. Luis Alfonso Rivas Otalora, Subsecretario Ministerio Subsecretaría General de Gobierno.

 

 

 

 

 

 

•  Bárbara González Fuenzalida, 4º año Odontología Universidad Mayor con Francisco Javier Castellón Lira, Empresario Agrícola.

 

 

 

 

 

 

•  Andrea Von Chrismar Medina, 6º año Derecho Universidad Adolfo Ibáñez con Luis Simón Figueroa, Ex Ministro Odeplan 1984-1985.

 

 

 

 

 

 

•  César Soto Iturra, 5º año Derecho Universidad de Chile con BGL. Hernán Núñez Manríquez, Jefe Organizaciones Civiles, Agregado Militar en España.

 

 

 

 

 

•  Rodolfo Calderón Rojas, 5º año Odontología Universidad de Los Andes, con Jorge Prado Aránguiz, Ministro de Agricultura 1982-1988.

 

 

 

 

 

 

•  Claudia Olivares Medina, 5º año Medicina Veterinaria Universidad de Las Americas con MGL. Bruno Siebert Held, Ministro Obras Públicas 1982-1989 y Ex Senador de la República.

 

 

 

 

 

•  Francisco Morales Acuña, 6º año Medicina Universidad Andrés Bello con Sergio Onofre Jarpa, Ministro del Interior 1983-1985.

 

 

 

 

 

 

  Marjorie Carevic Johnson, Psicóloga e hija del Tte. Luis Carevic Cubillos, fallecido en acto de servicio al intentar desactivar una bomba colocada por terroristas, con Hermógenes Pérez de Arce, Abogado, Economista y Columnista semanal del Diario El Mercurio.

 

 

 

 

 

•  José Cristián Cortés Yakcich, Ingeniero Comercial y Tte. De Ejército en retiro con MGL. Hernán Abad Cid, Ministro de Obras Públicas 1989-1990.

 

 

 

 

 

 

•  Sergio Selman Hasbún, Ingeniero Comercial y voluntario destacado del Cuerpo de Bomberos de Santiago con BGL. Fernando Torres Silva, Auditor General del Ejército y Miembro de la Corte Suprema 1989-1999.

 

 

 

 

 

 

•  Cristián Orellana Fuenzalida, egresado de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad Mayor con Jaime Castañeda Heavy, destacado Ingeniero y Gerente de Empresa.

 

 

 

 

 

 

•  Cristian Vera Kellet, Médico Cirujano y mejor alumno graduado de su promoción de la Universidad Católica de Chile con Débora Guiloff Priewer, Abogado destacada.

 

 

 

 

 

•  Sebastián Guedelhöefer Torres, Ingeniero Civil Industrial y Vicepresidente del Club de Egresados Profesionales por Chile con MGL. Sergio Candia, Ex Cdte. General de la Guarnición Ejército de la Región Metropolitana.

 

 

 

 

 

•  Mario Manríquez Santa Cruz, Egresado de Derecho de la Universidad de Los Andes con CRL. Tarcisio Rosas Varas, Secretario del Círculo de Coroneles de Ejército.

 

 

 

 

 

 

•  Felipe Lizama Alliende, Alumno de Derecho de la Universidad Católica de Chile con Sra. Carmen Gloria Navarrete, Rectora Colegio “Alcázar de Las Condes”.

 

 

 

 

 

 

•  Fabián Contreras Díaz, Alumno de Derecho de la Universidad Finis Terrae con Gonzalo Rojas Sánchez, Historiador.

 

 

 

 

 

 

•  Iván Garay Pagliai, Alumno de Gobierno y Ciencias Políticas Universidad de Chile con Alberto Kassis Sabag, destacado Empresario.

 

 

 

 

 

 

•  Francisco Morales Haro, Alumno de Derecho Universidad Finis Terrae con Hermógenes Pérez de Arce, Director de la Fundación Pinochet.

 

 

 

 

 

•  Ignacio Obando, Alumno de Derecho Universidad Católica de Chile con Mayor de Carabineros Jordan Tavras, Tte. Herido en el atentado al Presidente Pinochet en el Cajón del Maipo y condecorado con la medalla al valor por su acto de heroísmo al defender la vida del Presidente de la República.

 

 

 

 

 

•  Jonathan Palma Infante, Estudiante Secundario con Macarena Alessandri Prat, Paisajista.

 

 

 

 

 

 

•  Rodrigo Valenzuela Báez, Nutricionista destacado con Gustavo Alessandri, Ex Diputado y Alcalde de Santiago.

 

 

 

 

 

 

•  Madre del destacado Doctor Alejandro Soza Read, Médico Gastroenterólogo, forma parte del equipo de Transplantes de la Universidad Católica y descendiente directo del Capitán Ignacio Carrera Pinto con Hernán Guiloff Izikson, Presidente de la Fundación Presidente Pinochet.

 

 

 

 

V I D EO S
C h a c a r i l l a s    

 

 

 

 

H i m n o     N a c i o n a l    

 

 

 

 


    

Casa Central

O'Brien Nº 2244, Vitacura - Santiago Chile. Fono (562) 3811450 - 3811451 - 3811452 - Fax (562) 3811453
Diseño Clausus