Santiago, Marzo de 2009

INFORME PUBLICO Nº1

CONMEMORACION II ANIVERSARIO FALLECIMIENTO DEL
EX PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

CGL. AUGUSTO PINOCHET UGARTE

 

Editorial

 

 

 

 

   Luis Cortés Villa

 

   El Domingo 10 de Diciembre de 2006, Augusto Pinochet Ugarte, Presidente de la República de Chile, Comandante en Jefe del Ejército y Presidente Honorario de la Fundación que lleva su nombre, dejó de existir en el Hospital Militar a la edad de 91 años, en momentos  que deseaba solicitar su alta y disfrutar de lo que serían las Fiestas Navideñas y Año Nuevo como era su deseo celebrar en familia en su residencia de  Los Flamencos y de Los Boldos.

Ingresó al Hospital Militar en la madrugada del Domingo 03 de Diciembre, tras sufrir un infarto al corazón, una semana después de haber celebrado su cumpleaños 91, rodeado de jóvenes egresados y becados de la Fundación, nietos, hijos, esposa, colaboradores del Gobierno Militar y gran cantidad de leales simpatizantes, agradecidos de la obra modernizadora y fundacional que nos legara desde que asumiera el mando de la Nación un Martes 11 de Septiembre de 1973.

Un joven becado alumno de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad Mayor, filmó y grabó las palabras con las cuales el General Pinochet se dirigió a los jóvenes el sábado 25 de Noviembre con motivo de su cumpleaños 91, entregándoles sabios consejos que año a año hemos venido recordándoselos a los postulantes a la Beca “Excelencia Académica Fundación Presidente Pinochet”.

 

   Hoy lo damos a conocer a Uds. para que conozcan qué pensaba el Presidente Pinochet y cuál fue su preocupación, hasta los últimos de sus días, respecto al futuro que él deseaba para la juventud.

Manténganlos en vuestras mentes y corazones, como uno de los tesoros más preciados que un Presidente de la República pudo habernos legado.

Estas palabras tienen gran valor histórico,  son las últimas que un Ex Presidente de la República dirigiera a los jóvenes de la Fundación.

Durante la semana que el General Pinochet estuvo hospitalizado, a pesar de haber concurrido personalmente a visitarlo, no fue posible conversar con él.

Por tal razón, el Domingo 10 de Diciembre, al dirigirme al Hospital Militar, temprano en la mañana, tuve la esperanza de poder conversar con mi General.

Al llegar a su pieza, el Oficial que se encontraba de turno, después de recibirme, expresó que el General se encontraba bastante bien, sentado en un sofá con muy buen ánimo, esperando que el médico tratante lo visitara para solicitar el alta médica y hacer abandono del Hospital Militar, al que tantas veces concurrió como Presidente de la República o Comandante en Jefe del Ejército para saber  sus adelantos, inaugurar nuevas dependencias o llegar en sus últimos años a recibir atención médica de urgencia.

Esperando en el Hospital Militar, pasillo exterior a su pieza, no fue posible visitarlo,  ingresó un médico amigo, con el cual conversamos sobre el real estado de salud del General, y qué podíamos esperar a futuro respecto a su recuperación.

   Su estado de salud era delicada, sus arterias se encontraban muy cerradas, solo una de ellas y en forma parcial, permitía que su corazón siguiera funcionando.

 

 

   El Presidente, por el que tanta admiración hemos sentido, después de verle trabajar tantos años, solucionando miles de problemas como solo sabe hacerlo un Estadista. Con una dedicación diaria por casi 17 años, anunciaba el término de su vida terrenal. Pensé, y así lo pedí, que el Señor nos permitiera tenerlo con nosotros un tiempo más, disfrutando de su presencia y sabios consejos.

El médico expresó, con tono de gran preocupación, que el General no sería capaz de resistir un nuevo infarto, estuviera donde estuviera, la medicina con todos sus adelantos no podría salvar  con éxito una nueva emergencia.

Por tal razón, si el General deseaba el alta, manifestó el médico, habría que dársela. Dejar que se trasladara a cualquier lugar, si así lo estimaba conveniente, para disfrutar los últimos días que pudiera tener en vida.

La espera se hizo más larga de lo previsto, llegó a visitarlo el médico cardiólogo a fin de determinar si era posible su alta ese Domingo 10 de Diciembre. Posiblemente, ésta se realizaría el Martes 12, fecha inicialmente prevista por los médicos para su alta del Hospital Militar.
 
El cardiólogo, lo observó de buen ánimo, conversó con su paciente, manifestándole que se iría de alta el Martes 12 de Diciembre.  Excelente noticia para todos, la que en segundos se transformó en el peor golpe que pudimos conocer.

El Presidente de Chile Augusto Pinochet Ugarte comenzó a desarrollar un segundo y muy temido infarto, el que los médicos habían pronosticado, no sería capaz de resistir. Su fallecimiento se produjo en el momento menos esperado.

Volverlo a ver con vida, conversar algunas palabras, sentir la alegría de tenerlo con nosotros, disfrutando de sus consejos, sus anécdotas y lo grato de su compañía ya no será posible.

   Cada vez que el General Pinochet ingresó al Hospital Militar por alguna dolencia, el país se conmovió, los medios de prensa, radio y televisión, se agolparon en las afueras del Hospital para transmitir en vivo y en directo sobre el real estado de salud del General.

La gente que lo quería se preocupó y rezó por su pronto reestablecimiento. La clase política opositora a su Gobierno cuestionó sus ingresos y algunos periodistas en sus comentarios dudaron de la veracidad de sus dolencias.

No le conocieron porque si hay algo que nunca el General Pinochet quiso, fue ingresar al Hospital Militar en calidad de enfermo.

El Domingo 10 de Diciembre de 2006  su esposa Sra. Lucía se encontraba de cumpleaños asistiendo a una  misa en la Capilla del Hospital Militar. Mi General deseaba celebrarlo en su domicilio, rodeado de sus cinco hijos,  veintiséis nietos y ocho biznietos.

Solo llegada la noche y frente al féretro de mi General, pudimos, junto al Presidente Hernán Guiloff y el Director Carlos F. Cáceres, despedirnos del Presidente de Chile, rezando con gran pena por su eterno y merecido descanso en paz.

Las auxiliares y enfermeras del Hospital Militar que le atendieron, los escoltas de Carabineros motorizados que por tantos años le acompañaron, los Oficiales que trabajaron lealmente a su lado, con lágrimas y gestos de no comprender lo que había ocurrido se despidieron uno a uno de su General Pinochet.

Después de algunas horas, y ya entrada la noche los restos mortales del Presidente Pinochet hicieron abandono del Hospital Militar, siendo trasladado a la Escuela Militar del General Bernardo O`Higgins, lugar donde se realizó el velatorio.

 

 

Comenzaron los homenajes que el pueblo de Chile rindió al Presidente Pinochet, con gran respeto, profunda pena y formando interminables filas con el objeto de acercarse y rendirle su último y postrer adiós.

Acción indesmentible del cariño que el Pueblo de Chile sintió por su Presidente.

No se necesitaron Decretos Supremos para despedir al Soldado, que lo dio todo por su país.

Había llegado la hora de demostrar el agradecimiento de toda una Nación que por muchas horas e interminables filas fueron acercándose al féretro expresando de esta manera el cariño hacia el General Augusto Pinochet Ugarte que bien se ganara entre todos los Chilenos.

Han transcurrido dos años de su fallecimiento y la tristeza de no tenerlo con nosotros sigue siendo muy grande. La Fundación Presidente Pinochet realizó una misa conmemorativa por el eterno descanso de su alma en la Capilla de Los Boldos, a la cual concurrió su esposa Sra. Lucía, hijos y nietos, simpatizantes y Ex Ministros del Gobierno Militar.

Año tras año seguiremos visitándolo en la Capilla de Los Boldos, donde descansan los restos mortales del Ex Presidente Pinochet.

 

 

Continuaremos luchando porque se haga justicia con su persona, se reconozca la obra Fundacional del Gobierno Militar y las nuevas generaciones tomen conocimiento sobre la Verdad Histórica que la Fundación Presidente Pinochet ha tenido por misión transmitir permanentemente.

Augusto Pinochet Ugarte, Presidente de Chile por 17 años, Comandante en Jefe del Ejército por 25 años merece un reconocimiento Nacional. El ciudadano común y corriente, permanece agradecido y reconocido de la labor que cumplió como Mandatario de esta Nación en un periodo tremendamente difícil para el país. Damos gracias a Dios, porque hoy esa etapa ha sido superada, gracias a la dedicación incansable del Presidente Pinochet.

La Fundación Presidente Pinochet continuará trabajando por la unidad de todos los chilenos y porque algún día podamos cumplir el deseo por el que el General tantas veces soñó: “HACER DE CHILE UNA GRAN NACION”. ¡Nuestra misión así habrá sido cumplida!

 


 

    El Sábado 15 a las 11.30 horas la Fundación Presidente Pinochet, realizó una visita a la tumba del Presidente en la capilla de su residencia en Los Boldos, concurriendo con un grupo representativo de jóvenes becados y egresados de la Fundación, Presidentes de Filiales, simpatizantes y adherentes que nunca habían podido visitar su tumba.

 

    Su esposa, la Sra. Lucía y su hijo Marco Antonio, concurrieron en representación de la familia Pinochet Hiriart.

    Después de realizarse el acto litúrgico, con una misa conmemorativa y de gran participación de los asistentes, se organizaron filas para poder acercarse a la tumba del Presidente Pinochet y rendirle un ansiado homenaje, oración y colocación de flores por parte de los asistentes, momento emotivo y de profundo recogimiento.

 

IMÁGENES INTERIORES Y EXTERIORES
DE LA CAPILLA DE LOS BOLDOS DONDE DESCANSAN LOS RESTOS DEL
EX PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

CGL AUGUSTO PINOCHET UGARTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


    

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