Santiago, Diciembre de 2007

INFORME PUBLICO Nº6, 2007

 

CONMEMORACION PRIMER ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL
EX PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

CGL. AUGUSTO PINOCHET UGARTE

2006 – 10 DIC. - 2007

 

    La Fundación Presidente Augusto Pinochet ha querido recordar con gran solemnidad el Primer Aniversario del Fallecimiento del Presidente Augusto Pinochet Ugarte. Para tal efecto, se organizaron una serie de eventos tendientes a

Nación del caos y desorden político existente en un periodo de triste recordación como fueron los 1.000 días del mal llamado Gobierno de la Unidad Popular liderado por el Presidente Salvador Allende.

recordar quien fuera una de las personalidades más relevantes del país.

    El Lunes 10 de Diciembre, se realizaron misas conmemorativas en todas las regiones y provincias del país, organizadas en primer lugar, por las directivas de las Filiales de la Fundación y en otros casos, se llevaron a efecto por el deseo de jóvenes que, deseando rendir un homenaje agradecido al Presidente Pinochet, se reunieron espontáneamente e invitaron a participar en misas para orar por el eterno descanso de quien le

     En Santiago, se realizó una misa en la Catedral Castrense a las 12.30 horas, por invitación del Centro de Generales del Ejército, conjuntamente con la Fundación Presidente Pinochet y a la que concurrieron en forma masiva todos aquellos que sentían el mismo deseo, orar por el eterno descanso del Presidente Augusto Pinochet Ugarte y agradecer lo que con su gestión personal hizo por Chile y cada uno de los chilenos.

En la tarde a las 19.30 horas, la Fundación

diera a Chile una Nueva Institucionalidad, salvando a la

 

Presidente Pinochet convocó en Santiago a una ceremonia solemne en los salones del Club Manquehue, a la que asistieron más de 1.200 personas.

 

    En la ocasión, tres destacadas personalidades de la economía, el parlamento y el mundo jurídico realizaron sendas exposiciones para destacar la contribución del ex mandatario en la vida nacional. En el ámbito económico social la conferencia estuvo a cargo del economista del Instituto Libertad y Desarrollo, Tomás Flores Jaña, mientras que su rol como militar será desarrollado por el Senador UDI, Jorge Arancibia Reyes. Por su parte, el abogado y ex Diputado de Renovación Nacional, Luis Valentín Ferrada, expuso acerca de la persecución judicial de la que fue objeto el ex mandatario. Se acompañan las correspondientes exposiciones para conocimiento de quienes se interesan y visitan la página de la Fundación.

    
El acto se inició con el discurso del Presidente Hernán Guiloff Izikson, el que destacó que al cumplirse el Primer Aniversario de la partida del Presidente Pinochet, nos reuníamos no solo para
 

rendir un homenaje a su memoria, sino también para reivindicar lo que él hizo por Chile y su contribución extraordinaria al establecimiento de un nuevo orden social, institucional, económico y político, cuyas raíces están firmemente asentadas en la vida nacional y cuyos efectos han situado a nuestra patria como un ejemplo a seguir por las naciones que buscan su desarrollo. (Se adjunta texto completo de discurso).

    
    El Diario El Mercurio del día Lunes 10 de Diciembre publicó en forma destacada el homenaje que el Directorio de la Fundación Presidente Augusto Pinochet rendía a su Presidente en el Primer Aniversario de su fallecimiento. La sola imagen y texto nos ahorran mil palabras, sin lugar a dudas los chilenos así recordamos y seguiremos recordando al Presidente de todos los chilenos con una mirada alegre, sonriente y con la sabiduría que le fueron dando los años y la experiencia vivida, siempre en beneficio de su país.

 

 

 

    El Sábado 15 a las 11.30 horas la Fundación Presidente Pinochet, realizó una visita a la tumba del Presidente en la capilla de su residencia en Los Boldos, concurriendo con un grupo representativo de jóvenes becados y egresados de la Fundación, Presidentes de Filiales, simpatizantes y adherentes que nunca habían podido visitar su tumba.

 

    Su esposa, la Sra. Lucía y su hijo Marco Antonio, concurrieron en representación de la familia Pinochet Hiriart.

    Después de realizarse el acto litúrgico, con una misa conmemorativa y de gran participación de los asistentes, se organizaron filas para poder acercarse a la tumba del Presidente Pinochet y rendirle un ansiado homenaje, oración y colocación de flores por parte de los asistentes, momento emotivo y de profundo recogimiento.

 

 

   (Capilla de la Residencia de Los Boldos, lugar donde descansan los restos mortales
   del Ex Presidente de la República CGL. Don Augusto Pinochet Ugarte)

 

 

 


 

 

 

    La Fundación Presidente Augusto Pinochet, hizo entrega para conocimiento del público, dos DVD elaborados por la Fundación; el primero, contiene la Misa Exequial, discursos fúnebres y honores militares al Presidente Pinochet en la Escuela Militar realizado el 12 de Diciembre de 2006; el segundo DVD, se refiere, fundamentalmente, al homenaje que la Fundación rindió al grupo de abogados que participaron en la defensa jurídica del Presidente Pinochet, donde destaca el discurso de agradecimiento que hiciera el abogado Pablo Rodríguez Grez en nombre de los homenajeados, haciendo una clara y muy interesante exposición de las razones que tuvieron en cuenta, por parte de la Junta de Gobierno, para asumir el mando de la Nación, el 11 de Septiembre de 1973, continuando los fundamentos expuestos en los Tribunales tanto en Londres como en Chile, frente a las acusaciones a la que fue objeto el Presidente Pinochet.

    De esta manera, la Fundación Presidente Augusto Pinochet, recordó, con respeto, unidad y cariño, en todo el país, el primer aniversario del fallecimiento del Ex Presidente de la República CGL. Don Augusto Pinochet Ugarte.

    Finalmente, nos hacemos un deber en agradecer la participación masiva que nuestros actos tuvieron. Estamos profundamente agradecidos, lo que nos alienta a seguir

 

Text Box:

trabajando por dar a conocer la Verdad Histórica, por hacer justicia con el Presidente Pinochet y porque algún día seamos capaces de rendirle el justo homenaje que el Presidente Augusto Pinochet Ugarte se merece y que sin lugar a dudas la historia, más temprano que tarde, sabrá reconocer.

 


Luis Cortés Villa
Director Ejecutivo

 


CONMEMORACIÓN PRIMER ANIVERSARIO
FALLECIMIENTO DEL
PRESIDENTE PINOCHET

Hernán Guiloff Izikson,
Presidente Fundación Presidente Pinochet

 

    ¿Cómo decir algo en un día como hoy, sin que la emoción embargue nuestro espíritu?

    ¿Cómo no recordar a los miles de hombres, mujeres y jóvenes chilenos de todas las condiciones sociales y lugares geográficos que salieron ese día a las calles a despedir al Presidente Pinochet y a rendirle su último homenaje?

    ¿Cómo explicar que, sin mediar ninguna convocatoria ni organización especial, sin traslados concertados, con la sola expresión espontánea de la gente común, del ciudadano, de los hombres y mujeres de trabajo, de la juventud, el país pudo ser testigo de una emocionante y multitudinaria despedida, de una magnitud que no registra memoria en los anales de la historia?

    ¿Cómo no estremecerse con el testimonio de aquellos que esperaron hasta por 10 horas bajo un intenso sol con el único propósito de decir ¡Aquí estoy Presidente! o ¡Hasta Siempre General!

    Éramos, de verdad, muchos más de lo que todos imaginaron.

 

    Con emoción, puedo decir que hay algo en el corazón de los chilenos que nos hace tener una nítida intuición para cultivar la gratitud hacia aquellos que, como el Presidente Pinochet, vivieron, trabajaron y –porqué no decirlo- sufrieron para hacer grande a Chile.

    Hoy, al cumplirse el primer aniversario de su partida, nos volvemos a reunir no sólo para rendir un homenaje a su memoria, sino también para reivindicar lo que el hizo por Chile y su contribución extraordinaria al establecimiento de un nuevo orden social, institucional, económico y político, cuyas raíces están firmemente asentadas en la vida nacional y cuyos efectos han situado a nuestra patria como un ejemplo a seguir por las naciones que buscan su desarrollo.

     Es por ello, que en el día de hoy tres destacadas personalidades de los ámbitos legislativo, de los estudios económicos y sociales y del mundo jurídico realizarán una semblanza de la obra del Presidente Pinochet, de su personalidad como líder militar y de la persecución implacable de la que fue objeto por parte de sus poderosos adversarios.

     Tal como expresamos en sus honras fúnebres, el homenaje multitudinario que Chile le brindó hace un año al Presidente Pinochet no necesitaba

 

de leyes ni decretos, porque se asentaba en algo que no se compra ni de vende: en los valores del espíritu, en el alma en que creemos los que creemos y en la fe, que mueve las montañas y es capaz de producir los fenómenos sociales como el que Chile vivió en esos días de diciembre del año 2006.

    Frente a sus restos mortales, también expresamos en esa oportunidad que despedíamos al Presidente Pinochet como lo que fue: el arquitecto del nuevo Chile, el hombre que se adelantó a la Historia, el gobernante que tuvo la intuición y el coraje para implementar en Chile la revolución de las libertades y que construyó un nuevo país desde las ruinas y cenizas, para transformarlo en lo que algunos han llamado “la perla del continente americano”.

    Un año después de la partida del Presidente Pinochet, habiendo transcurrido 17 años desde que entregara constitucionalmente el poder a su sucesor y 34 años desde la intervención de las Fuerzas Armadas, una tarea pendiente le resta a un sector de la sociedad chilena.

    En efecto, los integrantes de la familia militar, los partidos políticos que representan las ideas de la libertad, el mundo empresarial, una parte relevante de la comunidad académica y la mayoría de la ciudadanía, han hecho gestos significativos para mirar desde un contexto de objetividad la acción del Gobierno del Presidente Pinochet y por buscar mecanismos para ir restañando las heridas del pasado. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, persiste en un segmento reducido, pero políticamente muy influyente, la idea de mantener viva la confrontación y las odiosidades cuya exacerbación fue la causa basal de los conflictos que obligaron a la intervención militar de 1973.

 

    Chile echa de menos el surgimiento de un nuevo liderazgo, que sea capaz de decir, con fuerza moral y claridad, que ha llegado la hora del reencuentro nacional en toda la dimensión y con todos los efectos que este concepto significa. Necesitamos que las nuevas generaciones de jóvenes y niños vean en la capacidad de reencontrarse un valor de la sociedad chilena. Y eso no se consigue entregando prebendas y beneficios a un bando al que se atribuye la categoría exclusiva de víctimas y aplicando toda la dureza y rigor de la ley a quienes combatieron la violencia, adjudicándoles la categoría exclusiva de violadores de los derechos humanos.

    Ni lo uno ni lo otro es deseable para Chile. La confrontación política que generó las condiciones para que se produjera el 11 de septiembre tiene causas y efectos complejos y simplificar la historia olvidando los elementos de contexto puede llevar a las más atroces injusticias.

     De lo que se trata, pensamos, es que se vuelva a imponer el equilibrio, y que la misma comprensión que tuvo la sociedad chilena para aceptar disminuir, anular o rebajar las sanciones a los autores de delitos graves contra la vida de personas inocentes, se aplique para buscar mecanismos que beneficien a los integrantes de las Fuerzas Armadas. Nadie dice y nadie pide que no actúe la Justicia. Lo que se reclama es que su mano actúe de una forma equilibrada y compasiva, porque ningún país puede construir un futuro estable y unido manteniendo vigentes los conflictos ocurridos hace casi cuatro décadas atrás.

    Por eso, todos quienes adherimos y valoramos la figura del Presidente Pinochet, hemos procurado que el significado de su partida sea de unión y no de odio, y hemos buscado que su recuerdo esté asentado, como lo expresó el Cardenal Francisco Javier Errázuriz al despedirlo, “en el mucho bien que el hizo por Chile”.

 

AMIGAS Y AMIGOS

Al concluir estas palabras, quiero agradecer a cada uno de ustedes por su asistencia a esta solemne ceremonia, que se fundamenta en sentimientos nobles como la gratitud, el reconocimiento y el recuerdo afectuoso.
 

En medio de las vicisitudes y dificultades que vive nuestro país y otras Naciones del continente, podemos decir, a cabalidad, que MIENTRAS MÁS PASA EL TIEMPO MÁS GRANDE SE HACE LA OBRA DEL PRESIDENTE PINOCHET EN BENEFICIO DE CHILE.

Muchas Gracias.

 


 

LA VIDA MILITAR DEL CAPITÁN GENERAL
AUGUSTO PINOCHET UGARTE

Exposición del Almirante y Senador de la República
Don Jorge Patricio Arancibia Reyes


    Constituye un alto honor para quien les habla, el que en el primer aniversario del fallecimiento del Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte (Q.E.P.D) se me haya asignado la resposabilidad de recordar los aspectos más destacados de la que fuera su brillante carrera militar.

    No ha sido una tarea fácil, sintetizar las variadas facetas que configuran la larga y fructífera trayectoria profesional, de un personaje que asumió, no solamente las responsabilidades de mando de tropa en todos los grados, funciones de Estado Mayor y tareas docentes en los institutos superiores de formación castrense, hasta alcanzar la máxima jerarquía institucional, el Comando en Jefe del Ejército, sino el que su brillante carrera, la haya desarrollado en un escenario de una complejidad económica, social y política nunca antes vista en nuestra historia patria.

    Por ello y con el propósito encomendado, pienso que es pertinente preguntarnos, ¿De donde nació la vocación militar del ilustre soldado?

    La investigación, me indica que a ella habría contribuido, en gran medida, la frecuente y
 

relación que mantuviera con su abuelo político, don Francisco Valette, ciudadano francés que en la Primera Guerra Mundial se enrolara voluntariamente en el ejército de su patria.

    Este hombre culto y cariñoso, le contaba al niño sus experiencias en el frente de batalla y las acciones heroicas que había tenido oportunidad de presenciar. Augusto, con sus escasos seis años, escuchaba deslumbrado los relatos y desde entonces, fue práctica frecuente el jugar a la guerra, juego al que incorporaba a sus cinco hermanos, hombres y mujeres, a los que imponía su liderazgo por sus particulares condiciones y, por que no decirlo, por ser el mayor.

    Tras haber terminado sus estudios primarios en el Seminario San Rafael de Valparaíso y en los Hermanos Maristas de Quillota, continuó sus tres primeros años de humanidades en los Padres Franceses de Valparaíso.

    Durante sus años de colegio, se fue consolidando el deseo de seguir la carrera de las armas, aspiración que fue apoyada por su madre, doña Avelina, toda vez que su padre, había tratado infructuosamente de convencerlo de las bondades de la medicina.

 

    Pero el llamado era otro y tras dura preparación y perseverando en sus intentos, el año 1933 fue admitido como cadete de la Escuela Militar. En la solemne ceremonia de recepción de los reclutas, el director de la Escuela, Coronel Eduardo Ilabaca los recibió con un emotivo e inspirado discurso, en el cual puso especial énfasis en la importancia del ejemplo en la acción de mando. Las palabras que citó, calaron hondo en el corazón de los jóvenes cadetes: “Nada más pernicioso que exigir con la palabra, aquello que el instructor no ejecuta o lo hace en forma deficiente o viciada. Nunca olviden, que la tropa siempre será el espejo fiel de sus comandantes”.

    En las memorias del General Pinochet, se lee que “ese fue uno de los momentos más felices de su vida”.

    La Escuela Militar, a la sazón, funcionaba en el que entonces era un imponente edificio ubicado en la Calle Blanco Encalada, frente a la calle 18 de Septiembre. Desde el primer día de acuertelamiento, el joven Pinochet comenzó a darse cuenta de que el rigor, la disciplina y el estudio serían realidades con las que tendría que convivir por mucho tiempo.

    Así las cosas, el año 1936 el joven Augusto pasó al Curso Militar, en calidad de Subalférez becado. Su prestancia y actitud militar, hicieron que se le designara como uno de los dos escoltas de la bandera, característica que posteriormente le llevaría a ser portaestandarte en la Escuela de Infantería y en la Escuela Militar.

    Desde un principio, el Subalférez Pinochet demostró aptitudes y un mayor gusto por el arma de Infantería, a la que finalmente se incorporó, recibiendo, a comienzos de 1937 su nombramiento de Alférez, grado con el que entonces se iniciaba el escalafón de Oficiales de Ejército, siendo destinado a la Escuela de
 

Infantería en San Bernardo.

    El 9 de Julio de ese año, el joven oficial participó en una de las ceremonias más solemnes de la carrera de las armas, “el juramento a la bandera “ que realizó en presencia de sus camaradas y familiares y en la que se comprometió a entregar por su patria la vida, si fuese necesario.

    Es del caso señalar que, al no ser el ambiente político del país un espacio de paz y tranquilidad, este juramento adquiere su verdadera dimensión. Pese a ello, en los cuarteles se vivía una absoluta prescindencia de opinión en materias de carácter político o religioso, por lo que podemos rescatar de sus propias palabras, la siguiente frase: “creo que la oficialidad de Ejército estaba enclaustrada en sus cuarteles, verdaderos compartimentos estancos que la aislaban y la hacían perder contacto con el mundo exterior”.

    Tras su ascenso a Subteniente fue trasladado al Regimiento Chacabuco, en Concepción, lo que le permitió, al margen de sus actividades profesionales, disfrutar de la muy grata convivencia de los oficiales en sus horas de casino, y es por el recuerdo de esta grata vida provinciana, que parece imposible no mencionar, que el 5 de Septiembre de 1938, en la capital, en medio de la agitación política que se vivía, se produjo la “Matanza del Seguro Obrero”, en la cual, un grupo de sesenta y tres jóvenes nazis, que habían ocupado el edificio de esa institución, como parte de un plan para impedir la llegada al poder del Frente Popular, fueron brutalmente masacrados por fuerzas policiales, durante el gobierno de Arturo Alessandri Palma.

    Para el Subteniente Pinochet constituyó un hecho particularmente doloroso, pues dos de sus compañeros de colegio de Valparaíso estuvieron entre las víctimas.

 

Al año siguiente, en el mes de Enero de 1939, un gran terremoto afectó a la zona centro sur, con epicentro en Chillán, lo que llevó a nuestro referente, a trabajar arduamente con sus camaradas del Regimiento Chacabuco, en las labores de salvataje y remoción de escombros, toda vez que la ciudad de Concepción también había sido fuertemente afectada por el sismo.

La acción de políticos oportunistas, fue sembrando en el espíritu del joven oficial un cierto desprecio por lo que el reconocía como “politiquería”, lo que se acrecentó a consecuencias del terremoto, en donde pudo observar a unos individuos con gorro caqui, cargado a la oreja izquierda y auto nominados “ milicias socialistas”, que más que ayudar, se apropiaban de todos los víveres y ayuda destinada a los afectados.

Continuando con este paralelo político profesional que le acompañaría toda su vida y, estando en Valparaíso en el Regimiento Maipo, fue sorprendido por la negativa del General Ariosto Herrera, comandante de la Guarnición de Santiago, a desfilar con su tropa frente a una bandera roja del Partido Comunista que tapaba la bandera chilena. A consecuencia de ello el General fue llamado a retiro.

El hecho, produjo gran efervescencia en la oficialidad, creándose un movimiento denominado el “Ariostazo”, con el fin de conseguir la reincorporación del General Herrera, lo que finalmente no se consiguió, pero que, ciertamente sigue dejando huellas en el alma del joven soldado.

Recordemos que en el intertanto, Europa vivía los prolegómenos de la II Guerra Mundial. El hecho fue un acontecimiento en el mundo militar, pasando a constituir un potente incentivo profesional. Los éxitos estratégicos iniciales de las fuerzas armadas alemanas, fueron vistos con
 

gran admiración y en los casinos, era tema de análisis los movimientos de los dos bandos en lucha.

Y fue en medio de este conflicto de marca mayor, cuando el año 1941 conoció a la joven Lucía Hiriart y tras un romance de casi dos años, llegaron frente al altar, el 29 de Enero de 1943.

Durante la Segunda Guerra Mundial y el pololeo, el año 1942 asciende al grado de Teniente y es trasladado a la Escuela Militar, lo que como ustedes podrán imaginar, significaba un gran honor y una enorme responsabilidad, que la asume con gran dedicación. Sus cadetes recuerdan con mucho cariño su acción de mando, caracterizada por la estrictez en el cumplimiento de las tareas, pero siempre con un trato justo y humano.

Al ascender a Capitán, el año 1946, es destinado al Regimiento Carampangue, en Iquique, ciudad por la que guardaría un intenso cariño desde entonces y hasta siempre.

Para poner las cosas en su contexto, ese año el país lamentó la muerte del presidente Juan Antonio Ríos, su transitorio sucesor, debió enfrentar serios problemas laborales en las salitreras del norte, a consecuencias de los cuales, murieron cinco trabajadores, entre ellos, la militante comunista Ramona Parra. De ahí para adelante, las hostilidades del Partido Comunista no cesaron, con las consiguientes huelgas, desórdenes y destrozos de bienes públicos y particulares.

El electo presidente, Gabriel González Videla, logró que el Congreso despachara una ley de facultades extraordinarias, mediante la cual pudo declarar zona en estado de emergencia las zonas afectadas, entre ellas, las provincias de Tarapacá y Antofagasta. Pinochet, recibió la orden de dirigirse con la compañía a su mando a la oficina salitrera de Humberstone y detener a los agitadores, a los que debía trasladar a Pisagua.

 

Cumplida la tarea, fue nombrado Jefe de las Fuerzas que custodiaban a los casi quinientos relegados en ese puerto. Para el Capitán no fue una tarea de su agrado, más aun, si se tiene en cuenta que pocos meses antes había cumplido con gran éxito las pruebas del examen de ingreso a la Academia de Guerra, lo que le permitía iniciar sus estudios de Oficial de Estado Mayor, una de sus más sentidas aspiraciones, pero órdenes son órdenes y, en virtud de ello, debió permanecer seis semanas en Pisagua.

Finalmente inició sus clases en la Academia de Guerra, en Marzo de 1948, pero, definitivamente, la suerte no estaba de su lado. Más huelgas, esta vez en la zona del Carbón, hicieron que el Gobierno nuevamente decretara Estado de Emergencia y el Capitán Pinochet fue designado Delegado Jefe de la Zona de Emergencia de la Compañía Carbonífera de Schwager, en donde permaneció casi un año.

Allí pudo comprobar personalmente las deplorables condiciones en que vivían los mineros de la zona y sus familias, con salarios absolutamente desproporcionados a sus muchas y riesgosas tareas, lo que hacía que fuesen presa fácil de la propaganda comunista, que les ofrecía un estado idílico signado por la justicia y la igualdad.

Reforzando esta idea, los comunistas desarrollaron un accionar implacable, generando un progresivo clima de desorden y agitación, lo que llevó a que el Presidente Gabriel González Videla obtuviera del Congreso, la aprobación de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, que le permitió marginar al Partido Comunista de la Ley, relegando a sus principales dirigentes a Pisagua. Pinochet quedó con una enorme inquietud, al igual que muchos de sus compañeros: ¿hasta donde podía crecer la acción comunista en el país, si persistían las desigualdades de la situación socioeconómica existente?, más aun, al hacerse evidente apoyo
 

externo a esta ideología, por parte del naciente Bloque Oriental, liderado por la URSS.

Finalmente y luego de todas estas postergaciones, regresó a la Academia de Guerra y, cumplidos los tres años reglamentarios de estudios, se graduó como Oficial de Estado Mayor con fecha 15 de Enero de 1952, siendo nuevamente trasladado a la Escuela Militar, donde asume el mando de la 3ª. Compañía que, en ese entonces, no se distinguía por su disciplina. Rápidamente, con su estilo campechano y enérgico, pero comprensivo, no solamente logró enderezar la unidad, sino que motivó a sus cadetes, a tal punto, que muchos de ellos llegaron a los grados y puestos más altos en la jerarquía institucional, guardando un cariñoso recuerdo de quien fuera su Capitán Pinochet.

Paralelamente, cumplió tareas de profesor de Organización Militar en el Curso Militar, mientras realizaba su auxiliarato en las asignaturas de Geografía Militar y Geopolítica en la Academia de Guerra, títulos que logró sin dificultades.

A comienzos de 1953 vuelve a Arica, se desempeñó como Oficial de Operaciones e Informaciones. Ascendido al grado de Mayor, fue destinado a la Academia de Guerra, en donde desempeñó las tareas de Profesor de Geografía Militar y Geopolítica.

El año 1955, es destinado como ayudante del Subsecretario de Guerra, que entonces era el Coronel Horacio Arce Fernández. Durante el desempeño de su puesto, fue testigo de un hecho que puso de manifiesto la existencia de un estado de insatisfacción profesional y un germen incipiente de politización, hasta entonces impensable en el Ejército.

Se trató de la formación de un grupo clandestino, integrado por oficiales desde Mayor a General,

 

conocido como “la Línea Recta”. El grupo en cuestión, fue indirectamente apoyado por el entonces Presidente Ibáñez, el mismo que, al ver el verdadero “escándalo político” que se produjo al salir a la luz pública su existencia, dispuso un sumario por “trasgresión a la disciplina” que significo la salida a retiro de sus actores. En la oportunidad y por resolución presidencial, una desusada cantidad de Oficiales Generales abandonaron la Institución produciéndose el ascenso de jóvenes coroneles.

Así las cosas, el año 1956 recibió la honrosa misión de integrar el grupo de seis oficiales que deberían trasladarse al Ecuador, para organizar el Alto Mando Ecuatoriano y lograr el perfeccionamiento de la estructura de la Academia de Guerra de ese país hermano.

Cumplida la misión, regreso al país en Septiembre de 1959, siendo previamente objeto de numerosas manifestaciones de afecto, entre las cuales estuvo el que se le otorgara la medalla de Oficial de Estado Mayor del Ejército del Ecuador.

De vuelta, llega al Cuartel General de la I División de Ejército, en Antofagasta. Oportunidad que aprovechó para realizar numerosos viajes a las regiones fronterizas. Ello le permitió incrementar sus conocimientos geográficos, que ya había plasmado en su libro “ Síntesis geográfica de Chile, Argentina, Bolivia y Perú”, obra que desde su edición constituyó texto absolutamente necesario en la formación de los oficiales de Estado Mayor.

Al ascender a Teniente Coronel el año 1960 asume como comandante del Regimiento de Infantería No.7 “Esmeralda”, en la misma ciudad de Antofagasta. Una de sus primeras tareas fue iniciar el traslado de la unidad desde su vetusto cuartel, a sus nuevas instalaciones, muchas aun en construcción.

 

Luego de tres años de fructífera labor fue destinado como Subdirector a la Academia de Guerra del Ejército. Allí continuó con sus actividades docentes siendo del caso destacar su nueva obra “Geopolítica” que tiene múltiples ediciones y ha sido un libro muy utilizado en el mundo militar académico, dentro y fuera del país.

En Julio de 1967 asciende a Coronel y es destinado como Jefe de Estado Mayor de la II División de Ejército, con asiento en Santiago. En este nuevo puesto, vive una situación política nacional que se va deteriorando progresivamente.

El Presidente Frei Montalva, elegido bajo el eslogan de la “Revolución en Libertad” y con una amplia mayoría parlamentaria, nacionaliza las empresas del cobre e inicia la reforma agraria, que daña seriamente nuestras capacidades productivas y la inversión extranjera, con las conocidas secuelas de inflación, falta de abastecimientos y los consiguientes desórdenes, ante lo que se calificaba de promesas incumplidas.

Recordemos que, paralelamente, se había iniciado en el país un crecimiento sostenido de las actividades subversivas, multiplicándose los grupos extremistas desde que el Partido Socialista legitimara la vía armada para acceder al poder y, la Democracia Cristiana, perdía sus facciones más radicalizadas, el MAPU y la Izquierda Cristiana.

El Ejército no estuvo al margen de este descontento generalizado, llegándose a dar el caso inédito de que los alumnos de la Academia de Guerra presentaran su renuncia, a consecuencia de las pésimas condiciones económicas en que se encontraban.

En este contexto, el Coronel Pinochet fue destinado como Comandante en Jefe de la VI División de Ejército, en nuestra frontera Norte. Su

 

ascenso a General de Brigada fue concretado el 28 de Enero de 1969

Su acción de mando fue alterada por la efervescencia política que comenzó a adueñarse de nuestra tradición republicana, donde paros, tomas y movimientos estudiantiles, hacían ver que estábamos entrando en un proceso anárquico, donde no existía la capacidad ni la voluntad de ponerle coto.

Pero las cosas se complicaron más aun con la carta que su compañero de curso, el General Roberto Viaux enviara al presidente de la República, solicitándole la renuncia del Ministro de Defensa, General Tulio Marambio y del Comandante en Jefe del Ejercito, General Sergio Castillo, situación que alcanzó su máxima gravedad cuando Viaux se acuarteló en el Regimiento Tacna, en Santiago, donde fue respaldado por todos los oficiales alumnos de la Academia de Guerra.

La grave crisis fue superada con el cambio del Ministro de Defensa y del Comandante en Jefe del Ejército. Un aumento de las remuneraciones fue una de las consecuencias inmediatas del hecho y, el General Pinochet fue confirmado en su puesto de Comandante en Jefe de la VI División. Pero el país continuó viviendo una gran efervescencia política, mientras se aproximaban las elecciones presidenciales de 1970.

Las elecciones fueron muy reñidas, violentas y sectarias, dentro de un ambiente de gran polarización. El Ejército, difícilmente podía sustraerse a una contingencia, en la que la posibilidad de la elección del candidato de extrema izquierda, era probable. Por ello, su Comandante en Jefe estimó pertinente, hacer una curiosa declaración pública, en la que garantizaba que, cualquiera fuera el resultado de las urnas, este se respetaría. Esta declaración es la que pasó a la historia como la “Doctrina Schneider”.

 

 

El acto eleccionario se realizó el 4 de Septiembre de 1970, el triunfo de Allende por un magro margen de 39.000 votos, obligó al Congreso a definir el resultado, lo que se resolvió con la suscripción por parte de Allende de un “Estatuto de Garantías”, en el que se comprometía a respetar el régimen democrático.

Los hechos demostraron y el mismo lo dijo en una posterior entrevista, que lo había firmado, solamente, con el propósito de acceder al gobierno.

Pero la situación se complicó al extremo, con el asesinato del General Schneider, perpetrado por un grupo que suponía, que el hecho podría significar una reacción que impidiera la asunción del poder por parte de Allende. No sucedió así y el mando de la institución lo asumió el General Carlos Prat González.

El General Pinochet, por su ascenso a General de División *, fue trasladado a Santiago, siendo despedido, elogiosamente, por la prensa iquiqueña y por la ciudadanía que le apreciaba y respetaba.

Para sus subalternos su partida fue lamentada, recordándose las expresiones del comandante de uno de sus regimientos, quien dijo: “Siempre se destacó por su gran vocación profesional, por su sentido de comprensión íntima de lo que significaba la función del mando y por su capacidad para ganarse la fe y la confianza de sus subalternos y subordinados”.

Las funciones como Comandante en Jefe de la II División de Ejército y Comandante General de la Guarnición de Ejército de Santiago, no serían fáciles, ya que desde un principio tuvo que enfrentar, no solamente los problemas propios de sus responsabilidades castrenses, sino que algo

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* 16 de Diciembre de 1970

 

mucho más complejo, una creciente confrontación política, con continuos desórdenes, destrucción de bienes públicos y privados y creciente actividad de grupos extremistas.

Los “cordones industriales” formados por grupos de obreros, comenzaron a poner en ejecución planes que buscaban el aislamiento de Santiago en determinadas circunstancias, dificultando la operatividad de las fuerzas de seguridad pública.

Fue en ese tiempo, cuando se produjo el lamentable asesinato del ex ministro del interior del gobierno de Frei Montalva, Edmundo Pérez Sujovic. A consecuencia de ello, fue nombrado Jefe de Zona en Estado de Emergencia, lo que le permitió controlar la situación, para lo que, sin dudas, sus experiencias en el norte le fueron de gran utilidad.

Finalmente y por su antigüedad en el grado, fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército, puesto que le permitió tomar contacto con los comandantes de divisiones en el resto del país. A través de ellos, comprobar la preocupación que se iba produciendo en la institución, por los excesos del gobierno de Allende, que persistía en resquicios legales y otras conductas antidemocráticas, tras sus propósitos de imponer “la dictadura del proletariado”.

Los primeros meses de 1972 fueron particularmente críticos, apareciendo claros indicios del ingreso de armas clandestinas al país, lo que era una clara prueba de que estaba en marcha la toma del poder por las armas de los socialistas.

Dada la agitación política y social desbocadas, que sumadas al desastre económico nunca antes visto, generaban una sensación de inestabilidad brutal, el Presidente resolvió incorporar a miembros de las FF.AA. y Carabineros al gobierno.
 

El General Prats asumió como Ministro del Interior, debiendo delegar en el General Pinochet las responsabilidades de Comandante en Jefe del Ejército subrogante.

Y para hacernos una idea de cómo actuaba este hombre notable, en los peores escenarios, cabría destacar que, en medio de esta dramática situación, se dio el tiempo para escribir un nuevo libro: “Guerra del Pacífico – Campaña de Tarapacá”, muy bien evaluado, entre otros, por el historiador Gonzalo Vial.

Luego de las elecciones parlamentarias de Marzo de 1973 Prats volvió al mando del Ejército y General Pinochet a la jefatura del Estado Mayor General.

En Junio de 1973 el “Tancazo” del Coronel Souper, con sus blindados rodeando la Moneda, constituyó un punto de inflexión, de enorme significación en los hechos posteriores.

En los meses siguientes, la situación interna se hizo prácticamente inmanejable. Allende constituyó lo que denominó un “Gabinete de Seguridad Nacional”. El General Prats asumió en esta oportunidad la cartera de Defensa. A poco andar de este gabinete, se produjo la renuncia del general Ruiz Danyau, Luego le siguió la de el general Prats. Una serie de hechos, pero fundamentalmente su convicción de que había perdido el respaldo de su Institución, incluido su Cuerpo de Generales, lo llevaron a solicitar su retiro definitivo. El General Pinochet asumió en propiedad como Comandante en Jefe del Ejército, tras haber transcurrido cuarenta años de intensa y abnegada vida profesional.

Asumido su cargo, fue visitado y congratulado por muchos compañeros y amigos, que le manifestaron la confianza en su capacidad para superar la difícil

 

situación que vivía Chile. En la respuesta que le da a uno de ellos queda de manifiesto la ausencia absoluta de ambiciones personales al expresarle: “¿te das cuenta? Yo que he sido siempre tranquilo, mira lo que me vino a tocar; en lo que estoy metido, pero, ¡paciencia! Antes que todo está la Patria “.

Se acercaba septiembre y la situación empeoraba, en una visita a la Academia de Guerra, en un almuerzo con los profesores, estos le manifestaron con mucha sinceridad que estimaban, al igual que los alumnos, que la situación no daba para más y que esperar sería entregar la iniciativa y la consiguiente sorpresa, a las fuerzas subversivas y terroristas que se armaban y organizaban en distintos puntos del país. Dirigiéndose a uno de los profesores, con su particular gracejo, le manifestó “mi amigo, no se trata de dar un simple golpe en la mesa. ¿Es que estamos preparados para asumir la enorme responsabilidad de reconstruir un país caótico? El profesor le contestó de inmediato “Mi general, cuando el buque se hunde, el capitán ordena a la tripulación - a los botes – después se sabrá para donde remar. El general se sonrío con el argumento, al igual que todos los presentes, a los que sin duda interpretaba.

Fue así como se llegó al “Pronunciamiento Militar del 11 de septiembre de 1973” materia que no me corresponde desarrollar. El general Pinochet asumió la jefatura de la Junta Militar de Gobierno y, posteriormente, la Presidencia de la República, iniciándose el exitoso proceso de la reconstrucción de Chile.

Durante este período tuve el privilegio de vivir la experiencia de acompañar durante tres años al General y aprender a conocerlo, comprenderlo y quererlo, porque estaba conciente de estar al lado de un hombre excepcional, por el que no habría tenido ninguna duda en arriesgar mi vida por asegurar la suya y, ese tipo de adhesiones,
 

habla mejor que mil palabras sobre las virtudes de Pinochet el soldado, el jefe, el camarada, el amigo, frente al cual terminé sentado, en su despacho del edificio de las FFAA, cuando fui a saludarlo como el recién designado Comandante en Jefe de mi Institución.

Hasta aquí mis recuerdos de la vida militar del General Pinochet.

Y termino mis palabras, recordándoles la sentida expresión del general Mc. Arthur “los grandes soldados nunca mueren”. Pensamiento que no solo comparto, sino que me lleva a la convicción más absoluta de que el Capitán General Augusto Pinochet Ugarte tiene ganado un lugar de privilegio, entre los grandes soldados de la patria.

 


 

EL ARQUITECTO DE LA TRANSFORMACION DE NUESTRO PAIS

Tomás Flores Jaña
Economista

Para acceder a la presentación desarrollada por el conferenciante Tomás Flores, pinchar aquí. (1.3 Mb)

 


 

LA PERSECUCIÓN

Luis

Luis Valentín Ferrada,
Abogado

 

Señor Presidente y Directores de la Fundación,

En primer lugar, unas palabras de gratitud por el honor de permitirme ocupar esta Tribuna en una ocasión tan especial, dentro de un marco tan importante.

El Directorio de la Fundación me ha solicitado un tema determinado: la implacable y odiosa persecución político-judicial a la que han sido sometidos nuestros soldados por años - a su cabeza el General Pinochet – del modo más injusto y vengativo del que se tenga recuerdos en la historia de nuestro país.

Persecución maligna y odiosa que, bien lo sabemos, posee un origen, unos responsables y una finalidad perfectamente definidas.

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La persecución a nuestros soldados se inició, a nivel internacional, con medios y recursos ilimitados, desde el mismo día 11 de septiembre de 1973.

El primer acto fue, seguramente, aquella extensa divulgación de una foto del Presidente Pinochet,

 

con anteojos oscuros que, como caricatura del terror, sirvió para desdibujar y adulterar su personalidad en la conciencia de vastos sectores mundiales.

Desde el primer día se trabajó en deslegitimar la actuación de las F.F.A.A. en 1973 y, a la vez, ocultar bajo miles de toneladas de papel de diarios, libros, revistas y horas de televisión la responsabilidad trágica de los principales causantes de aquella honda crisis precedente en la que se sumió a la Nación chilena.

Como el pueblo chileno conocía muy bien a sus soldados, esa campaña masiva no pudo tener efectos al interior del país durante mucho tiempo. Nuestro pueblo, altivo e independiente a las feroces presiones extranjeras, las resistió largamente sin hacerse eco de la propaganda mentirosa que llovió sin escampar en los pasados cuarenta años.

Pero, al término del gobierno del Presidente Pinochet, por un conjunto de elementos, el panorama cambió radicalmente al interior del país, abriéndose paso a una nueva fase en la ejecución de la venganza política: sobrevino la persecución judicial y la prisión política para nuestros soldados bajo las apariencias formales ( ¡ y aún estas,

 

muchas veces, groseramente violentadas!) de unos ciertos juicios falsos de doble expresión.

Juicios contenidos, por una parte, en papeles de expedientes mentirosos, en base a “figuras” jurídicas especialmente inventadas, dirigidos por ciertos jueces carentes de verdadera independencia, arrastrados a la trama. Y, por otra parte, juicios desenvueltos en el papel de los medios de comunicación social, en todos los cuales primero se dicta la sentencia condenatoria, para luego ir dando muerte, paso a paso, página por página, a la dignidad y el honor de las personas, ejecutadas por estos tribunales populares a los que hoy se llama “periodismo”.

Una de las grandes mentiras sobre las que se han fundado todos estos falsos juicios legales – teatro de operaciones de la guerrilla política interminable - ha sido la llamada “figura” del secuestro permanente, cuya finalidad es la de eternizarlos e impedir cualquier superación posible.

La existencia de esta mentira ha encerrado, sin embargo, una cierta verdad: y es que en Chile, si ha existido un grave secuestro permanente de larga extensión, más pernicioso, fatal y masivo que cualquier otro, es aquél en que se ha mantenido secuestrada la memoria de los chilenos , hasta el punto de creérsela ya muerta.

Aparentemente, nadie entre chilenos recuerda ahora nada… que no sea lo que el odio y la venganza les han contado.

Desprovista la conciencia nacional de su memoria… nuestra fe, nuestros valores, nuestras verdades, nuestra moral y el coraje llamado a sostenerla, y aún nuestros sentimientos patrióticos, parecieron diluirse hasta semejar inexistentes.

Sobrevino a lo anterior, además, el increíble espectáculo de la apropiación indebida de nuestra herencia moral, sin que prácticamente nadie dijese
 

nada. Peor aún, sucedió que muchos de los nuestros, llegaran a celebrar el que sus adversarios de ayer, resultaran ser los herederos aparentes de la obra de rectificación nacional que tantos enormes sacrificios había costado – en circunstancias que, para apropiarse de esta herencia moral – les habrían de destruir hasta sus raíces si les fuese posible.

El socialismo marxista, el comunismo bajo sus nuevos disfraces gramchianos - que no está muerto sino goza de renovada salud, como lo demuestra con estúpido asombro nuestra América Latina que una vez más amenaza ruina en muchas partes - hicieron lo suyo y, aunque condenable por la falacia de sus actuaciones, debe reconocérseles el habernos aventajado con creces en las dotes de su consecuencia y de su poderosa inteligencia política y cultural.

El socialismo marxista siempre estuvo, de muchas formas hábiles y siniestras, dividiendo y fraccionando la unidad nacional de nuestros pueblos. Siempre divisionistas; siempre disociando en vez de unir; siempre actuando como los grandes “separatistas” de nuestras comunidades nacionales, siempre sectarios y contrarios a toda unidad nacional, promoviendo toda clase de conflictos, ricos en odios y rencores, promoviendo venganzas y malquerencias, azuzando las querellas de unos contra otros , aventando los fuegos de las permanentes discordias y manteniéndolas vivas. … ¿ Qué novedad o sorpresa puede encontrarse en ello?...

Estas corrientes extranjeras perniciosas, siempre rebajaron a nuestra Nación y a nuestro Estado, impidieron y amenazaron con su política separatista no solo la paz y la seguridad interior de nuestras comunidades, sino conspiraron persistentemente contra el prestigio de Chile, contra su unidad espiritual y su grandeza.

 

…Pero… ¿Dónde estuvimos entre tanto nosotros … los que debíamos luchar lealmente, con convicciones morales sólidas y patriotismo, para impedir que las malas acciones hicieran tanto daño al país?...

Lo novedoso, lo sorprendente, lo increíble, ha sido comprobar que del secuestro de la memoria nacional y de las adulteraciones groseras sembradas en nuestra conciencia ciudadana, hayan resultado grandes colaboracionistas unos ciertos chilenos - dirigentes políticos – que abandonando indignamente sus convicciones y posiciones, nos hayan prodigado en estos años todas las demostraciones posibles de una auténtica política de idiotas.

Que no se ofenda nadie por el uso de la palabra “idiota”.

Seguramente ustedes conocen el significado de este concepto. Idiota es " aquel que no se ocupa de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses privados. La raíz "idio" significa "propio" y es lo mismo que en "idioma" o en "idiosincrasia "… En este sentido pronuncio el concepto.

Sucedió durante estos últimos años que las voces más celebradas y aplaudidas de nuestro sector de ideas – lo llamaremos así, aunque las ideas hayan brillado por su ausencia - proclamaron por todos los medios, como sus grandes verdades, toda clase de conceptos idiotas – como el “ cosismo ”, “ el economicismo ” y la “ brillante idea neoliberal ” ( por supuesto extranjera) de que todo cuanto mueve a las personas es solo su interés privado egoísta, en un marco de eterna competencia; y que, salvo la seguridad frente a los ladrones y asaltantes, ninguna otra cosa pública ofrece interés.

Todavía peor, llegó a establecerse como doctrina nuestra el desentenderse de la suerte del país y
 

de sus instituciones, concentrándose únicamente en los asuntos de interés privado. Una música desde luego encantadora para nuestra gente cómoda, egoísta, superficial e indiferente.

De este modo, muchos de nuestros “representantes” se convirtieron en los hechos en los mayores colaboracionistas del secuestro de la memoria nacional, y se convirtió a nuestra gente - incluso a nuestra mejor gente - en lo que llamaremos dulcemente… “ los compañeros del silencio ”… de nuestros soldados perseguidos.

Entre ellos un número considerable de personas que se levantaron, en cuanto nuevos personajes políticos o de la economía, al amparo y promoción de los hoy perseguidos y olvidados.

Sí… ¡esto es lo que hemos sido! … los compañeros del silencio de nuestros soldados … abandonados cada uno de ellos a su suerte individual, en medio de una implacable persecución.

… Mientras… sobre la conciencia nacional despojada de su memoria – y, sobre la conciencia de nuestras juventudes que siempre es una página en blanco – pudo reescribirse a base de falsedades y mentiras no una historia, sino una novela inventada que ahora tenemos por historia oficial.

Conforme a esa novela, que nuestra estúpida desidia moral e intelectual permitió reescribir al regalado gusto de la mentira, es que nos encontramos pagando duramente unas enormes cuentas que nunca nos correspondieron.

Aquí está la raíz de la persecución a nuestros soldados …

Aquí está la raíz de nuestras debilidades culpables o incluso mortales .

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La violación de los derechos humanos no fue jamás una política ni una doctrina de nuestras F.F.A.A.

La única verdad histórica - indesmentible - consiste en que hubo en Chile una política para luchar contra las fuerzas de la insurgencia y del terrorismo marxista – una política de Estado antiterrorista - pero esa decisión la adoptaron las autoridades políticas, en democracia, a partir del año 1947, es decir, unos veinticinco años antes del pronunciamiento del 11 de Septiembre de 1973. Decisión que además se mantuvo invariable durante los cinco gobiernos democráticos anteriores al Gobierno Militar.

Cuando la agresión terrorista armada hizo su trágica aparición en el enrarecido escenario social chileno de los años de 1960, nuestros soldados intervinieron cumpliendo los planes de defensa, las disposiciones y leyes dictadas en democracia por los políticos, y conforme a la preparación específica en que habían sido instruidos en virtud de tales definiciones de Estado.

Se produjo en esos años una cierta relación político- militar similar a la que, por entonces, se había experimentado en Francia. Permítaseme describir brevemente este ejemplo.

El gobierno socialista de Guy Mollet, con Francois Mitterand como Ministro del Interior, instruyó en 1957 a sus instituciones armadas , otorgándoles poderes especiales para obtener una victoria militar en Argelia, sobre los movimientos independentistas ( algo desde luego muy distinto y menor al hecho de resultar, como nosotros, una Nación agredida desde el exterior).

La derrota francesa de 1954, en la batalla de Bien Dien Phu ante los vietnamitas, había llevado a los franceses a implementar de lleno las nuevas teorías de lucha contrarrevolucionaria, antiguerrillera, y
 

Argelia fue el teatro de operaciones. Todo ello concluyó con la ruinosa caída de Mollet y de su Ministro del Interior, el señor Miterrand, (quien ciertos años más tarde alcanzaría la presidencia francesa) y el ascenso al poder del General De Gaulle.

En este caso nunca se culpó ni se persiguió hasta ahora a los soldados franceses, a pesar de las muchas exigencias que se dejaron caer sobre Francia en ese sentido.

Los políticos franceses – más honrados - tuvieron al menos la decencia de quedarse callados frente a las acciones realizadas en Argelia, que se consideraba parte del territorio francés, porque bien sabían que la responsabilidad principal les pertenecía en exclusiva.

Y sabían algo más: que esas tales políticas militares no solo se mantuvieron intactas al interior de Francia, sino que se exportaron a muchas otras Naciones en una rarísima alianza con las políticas que los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos desde el General Eisehower, sin que ningún reparo de tipo humanitario se tuviera en cuenta.

Pero en Chile, como en otras Naciones de América Latina, igualmente afectadas por el terrorismo de los años 60 , los políticos como siempre se lavaron las manos, y descargaron sus propias responsabilidades en nuestros soldados, para exculparse y ocultar las suyas, que habían sido las principales y decisivas.

Cien o más documentos oficiales prueban este punto hasta no dejar duda alguna. Pero estos antecedentes nunca han sido debatidos con transparencia ante nuestra ciudadanía.

Porque la hipocresía política no tiene límites; y porque nuestras políticas idiotas, y sus voceros principales se transformaron, por ignorancia o

 

cobardía moral, en los grandes colaboracionistas de este triste estado de cosas.

Ahora último, por ejemplo, se ha manifestado admiración por el espléndido triunfo político del nuevo Presidente Francés, el señor Sarkozy. Se ha divulgado el primero de sus discursos, y se ha dado a entender que ese es, o debería ser, el camino político a seguir por nosotros ; y, posiblemente, lo sea en ciertos sentidos.

Pero ninguno de nuestros representantes ha leído otro discurso del señor Sarkosy, tan público como el primero, con motivo de la instalación de la comisión redactora de un nuevo libro blanco para la defensa y seguridad nacional francesa, del día 23 de agosto de este mismo año.

En esa alocución, bastante larga, no existe más que una sola curiosa referencia sobre los derechos humanos: “ debemos ser más audaces en el enfoque de los derechos humanos ”… esta es la única frase en todo el largo texto. En cambio, el señor Sarkosy agrega :

  •   … Hago mía la frase del general de Gaulle: La defensa y la seguridad nacional es la primera razón del Estado! ¡No puede fallarse en ello, sin destruirse a sí mismo!
  • … deseo que los franceses oigan hablar de la defensa en otras ocasiones y no únicamente el 14 de julio.
  •   … habrá que abordar también aspectos de política pública que no se habían tratado a fondo con anterioridad: las nuevas dimensiones de seguridad civil ante los riesgos del hiperterrorismo .
  • … La seguridad de los franceses exige que se identifiquen del modo más claro posible los peligros contra los cuales hay que protegerse…. Y ya desde ahora mismo , el terrorismo y la
 

proliferación aparecen como cuestiones esenciales… porque están a punto de superar un límite particularmente preocupante.

  •   No cedamos a las visiones reductoras, simplificadoras o maniqueas del mundo: no suelen ser una garantía de paz, en ningún caso forman parte de la tradición de Francia .

Estas citas textuales - puede verse con facilidad - son exactamente lo contrario de lo que oímos decir o lo que no se atreven a decir nuestros políticos chilenos, a quienes nada parece interesarles el tema de la Defensa y la Seguridad Nacional, cuyas exigencias ignoran de manera supina.

Al revés del señor Sarkosy, al que algunos dicen admirar, se han prestado casi todos ellos al indigno espectáculo de que, mientras una mitad ataca en forma permanente y por todos los medios posibles a nuestros soldados y a nuestras Instituciones armadas, y les persigue y acosa cada día con el mayor escándalo posible; la otra mitad les deja perseguir y les abandona, guarda un silencio cómplice frente a lo que sucede , y llegan a constituirse en los grandes colaboracionistas de los primeros, exhibiendo una falta de coraje moral y una debilidad intelectual más que asombrosas… ¡ vergonzosas !...

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Nuestros políticos han permitido la apropiación indebida de nuestras más importantes banderas valóricas. Por ignorancia, por desidia, por simple estupidez y falta de personalidad. Seguramente, por una vulgaridad y una mediocridad que ahora todo el país advierte, deplora y repugna. Han rebajado la importancia de nuestra democracia hasta el borde de la ruina y, con ello, la importancia de nuestro Estado y de nuestra Nación.

 

Permítanme un ejemplo elocuente del asalto a nuestro patrimonio moral y cultural que nadie de los nuestros jamás ha reclamado.

¿Quién ha oído hablar en Chile, alguna vez, que en el mundo entero se reconoce como el padre universal de los derechos humanos contemporáneos al célebre jurista francés René Samuel Cassin…?

Pues bien, para probar cómo hemos permitido sin chistar el despojo de nuestro patrimonio de ideas y valores, sin que ninguna voz de nuestro sector se haya alzado, ocupar este ejemplo.

Resulta que el señor Cassin, cuya biografía es interesantísima, Premio Nóbel de la Paz en 1968, fallecido recién el año 1976…no fue ningún comunista, ni socialista ni menos marxista, sino el Ministro de Justicia del General De Gaulle, su inseparable compañero desde 1940 en Londres, y quien se mantuvo siempre una lealtad magnífica. El anticomunismo del General De Gaulle y de sus doctrinas es algo bien conocido, y esto se sabe en todo el mundo…menos en Chile.

Aquí, los padres o madres de los Derechos Humanos son los comunistas y, en primer lugar la señora Gladys Marín, a quien un ¡Alcalde de la UDI ¡ ha decidido inmortalizar dando su nombre a la principal Avenida que lleva a la Comuna histórica de Maipú, donde se ganó nuestra independencia nacional.

Esta avenida se llamaba “los pajaritos”, de modo que este Alcalde debe haber pensado que le pertenecía por derecho propio.

Pues bien, gracias a este Alcalde de la UDI , para llegar al Templo Votivo de Maipú, los chilenos deben transitar ahora por la Avenida Gladys Marín… Es decir, para llegar a la Virgen del Carmen se llega … a través de la Gladys Marín…
 

Y ese Alcalde quiere ser reelecto…con nuestro apoyo… y aún anuncia por los diarios que más bien podría postular como Alcalde de Santiago… y nadie dice nada.

Así, mientras el patrimonio moral de los derechos humanos se reconoce en el mundo entero como la obra esencial de uno de los más grandes entre los nuestros a nivel universal – el Profesor Cassin - en Chile hemos llegado a creer que esa doctrina es un gran aporte cultural de los comunistas partidarios de Lenin y Stalin.

Nuestra cómoda, asustadiza y rutilante derecha declaró encontrarse dedicada únicamente a sus negocios privados, sin comprender que al robo y al despojo de estos principios seguiría, necesariamente, el que los despojadores los usaran precisamente contra nosotros y, en primer lugar, contra nuestros soldados.

Un caso tan ridículo como el chileno solo podría servir de guión para un teatro del absurdo, si no fuera por sus trágicas consecuencias.

Nuestra situación revela, por sobre todo, la enorme indigencia en a que hemos llegado en la ética de nuestras convicciones, justo lo contrario de los oportunismos y de las conveniencias egoístas individuales.

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Pero … no hay que preocuparse más de estos asuntos. Los chilenos siempre tenemos muchas preocupaciones ; y en realidad vivimos cargados de preocupaciones.

Yo traigo un mensaje sencillo: ha llegado el momento de abandonar las PRE-ocupaciones para…. ¡ asumir las ocupaciones! .

 

Ocuparnos de detener rápida y enérgicamente la persecución a nuestros soldados y sus familias; ocuparnos de reestablecer nuestras verdades, nuestra moral, nuestra fe y nuestras convicciones; abandonar definitivamente las políticas idiotas, para ocuparnos del presente y futuro de Chile y de América Latina, y asegurar sus caminos correctos, neutralizando las enormes amenazas actuales que anuncian la llegada de nuevos peligros y desafíos; ocuparnos también de nuestros malos políticos para que si ellos no están dispuestos a asumir sus responsabilidades, y continúan inclinándose temerosos, débiles e ignorantes ante nuestros perseguidores, abandonen sus puestos y permitan que otras personas mejor dotadas les reemplacen con más consecuencia.

Nosotros no somos ricos en odios, ni en venganzas, ni deseamos continuar viendo al país debilitado, fraccionado y dividido como hasta ahora.

Aspiramos a la unidad nacional espiritual de todos los chilenos, base de la paz interior, de la verdadera justicia social y del prestigio nacional.

Pero, si ello no es posible, porque otros lo impiden o sus colaboracionistas les ayudan con la triste debilidad de sus pobres convicciones, debemos ocuparnos entonces de encarar el problema hasta conseguir su efectiva superación.

¿Nunca más?... Sí … ¡nunca más de lo mismo que hemos visto hasta ahora! No debemos dejarnos amedrentar por el hábil vocabulario político de las izquierdas, ni acunar en nuestras conciencias ningún complejo de falsa culpabilidad. ¡ Nosotros no somos ni nunca hemos sido “fascistas”, ni antidemocráticos, ni sectarios, ni totalitaristas ni contrarios a los derechos humanos! … Esas son las voces de la propaganda que viene de aquellos que creen que todos los demás son de su misma condición.
 

Somos, fuimos y seremos siempre demócratas – mucho más que todos ellos – y nuestro mayor anhelo es la grandeza de la Patria, fundada en una auténtica unidad espiritual de todos los chilenos sin distinciones ni sectarismos. Aspiramos a la paz y a la justicia y, por sobre todo, a la Libertad que es el legado histórico de nuestro Ejército escrito sobre el campo de Yerbas Buenas, Chacabuco y Maipú.

Los publicistas del marxismo deben encontrar que sus mentiras chocan radicalmente contra la roca de nuestras convicciones.

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En estos últimos días, muchas personas me dicen … “no hay que dejar de recordar el pasado, para rescatar las lecciones y reestablecer nuestras verdades, pero ahora es más importante e imprescindible abrir los caminos del futuro” .

Es cierto. No basta con ocuparse del pasado si esto no tiene sentido de futuro. Porque si no tuviésemos futuro, la mera revisión del pasado sería un ejercicio inútil de nostalgias o de melancolías. No queda espacio para ello.

Por esto es que debemos pasar, enérgicamente, al campo de las ocupaciones. Siento, pues, que en esta solemne ocasión es posible, con la autorización de ustedes, proponer tres proyectos de ocupaciones inmediatas a los que nos debemos a consagrar: (Necesitamos que esta reunión no termine aquí, sino debemos llevarnos todos importantes “tareas para la casa”) :

1º Creación a nivel nacional, de un Consejo de Defensa de los Soldados y Policías chilenos . Integrado por abogados voluntarios de todo el país, gratuitamente, este Consejo asumirá la defensa de todos los soldados y policías injustamente perseguidos o que se encuentran actualmente encarcelados como presos políticos.

 

Será tarea primordial del Consejo ocuparse de las familias de nuestros soldados y policías perseguidos, a quienes ninguna reparación les ha sido reconocida por el Estado y, muy principalmente, de los soldados suboficiales y clases, y de sus familias, que son los que más han sufrido por ser los más débiles y vulnerables.

Debo decir que tenemos inscritos para iniciar este servicio público a los primeros abogados voluntarios de Valparaíso, Concepción, Santiago, Linares, Antofagasta, Temuco, Osorno y Puerto Montt.

2º De la misma forma anterior, nos empeñaremos en constituir a la brevedad un gran Consejo de Intelectuales para rescatar la Memoria Chilena secuestrada por tantos años.

Procuraremos reunir a un número importante de profesionales de las más diferentes áreas, historiadores, cientistas políticos, intelectuales y personas del mundo de la cultura, y, sobre la base de sus trabajos, en el menor tiempo posible, prepararemos o recopilaremos importantes trabajos documentados, para reestablecer la VERDAD DE CHILE. La divulgación de estos documentos deberá ser hecha, de ser posible mano a mano, principalmente a través de cada uno de ustedes. Volveremos a los colegios, a las Universidades, a las Academias, a los foros y seminarios, a los medios de comunicación y procuraremos que NUNCA MAS nuestra voz sea la del SILENCIO, LA AVERGONZADA, LA ESCONDIDA, LA ARRINCONADA o LA PERSEGUIDA.

3º Un cierto grupo de nosotros – que no posee ni la sombra de un interés por la política partidista, ni por sus puestos ni privilegios ( que no son nada de pocos) – ha decidido, si ustedes lo autorizan, proceder a notificar personalmente , en cada Provincia, a las personas que hasta ahora han ocupado cargos de representación popular con nuestros votos, y que han usufructuado de
 

esos cargos a nuestro amparo, que deben rectificar radicalmente sus conductas y actitudes frente a la persecución de nuestros soldados o, a cambio, deberán necesariamente ser reemplazados.

Esperamos ser oídos por ellos, y advertir un cambio sincero y efectivo.

Porque, si en algo debemos estar claros en cuanto al contenido de un NUNCA MAS, es en lo que toca al relativismo moral y a la laxitud ideológica en que ha venido a caer nuestra gente; lo que mantiene a nuestra ciudadanía en permanente estado de confusión mental, y justifica a posteriori todos los desmadres políticos, como auténticos espectáculos trágicos y absurdos.

Nuestros políticos y dirigentes deben saber bien claramente, por un imperativo de carácter nacional, que ciertos cambios bruscos como los que suelen ellos exhibir… más bien parecen deserciones.

La grave falta de convicciones de nuestros dirigentes políticos ha tenido por consecuencia que, a falta de lucha de clases, hayamos pasado en Chile a la lucha por los puestos del poder, las componendas partidistas y la corrupción; y de esto ha seguido una inaceptable degradación generalizada, que no solo ha devaluado la actividad política, como es manifiesto, sino al país y a su democracia en su conjunto.

Nada de lo cual es permisible ni tolerable.

Todo esto es un asunto de fe:

Fe en Chile, en sus instituciones históricas, en nuestros valores morales e intelectuales y, por último, en nosotros mismos:

 

Por esa fe y gracias a esa fe - ¡ Es posible volver a triunfar…!

Es posible reestablecer la verdad histórica y, por sobre todo, es posible que cada uno de nosotros volvamos a ser los grandes obreros en la construcción de la Patria que amamos más intensamente que todos los demás.
 

Sobre esta fe reposarán siempre las mejores lecciones que recibimos del General Pinochet y de todos los soldados de Chile – absolutamente indisolubles e inseparables entre ellos – y por esa fe, Chile y sus Instituciones Armadas serán siempre espiritualmente grandes y decisivas para la sobrevivencia del alma del viejo y verdadero Chile.

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