Santiago, Abril de 2007

INFORME PUBLICO Nº2, 2007

 

HOMENAJE DE LA FUNDACION PRESIDENTE PINOCHET EN EL VIGESIMO ANIVERSARIO DE LA VISITA A CHILE DEL SANTO PADRE

JUAN PABLO II

RECIBIDO POR
S. E. EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
CAPITAN GENERAL AUGUSTO PINOCHET UGARTE

   El primero de Abril de 1987 a las 15:36 horas S.S. Juan Pablo II ingresa en los cielos del territorio nacional, siendo recibido en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez a las dieciséis horas del Miércoles 01 de Abril por el Presidente de la República, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte.

 

Hoy, al cumplirse veinte años de tan importante acontecimiento la Fundación Presidente Pinochet trae al recuerdo de todos los chilenos lo que significó la presencia pastoral de Juan Pablo II en nuestra tierra. Es necesario destacar que, gracias a la permanente vocación de paz del pueblo chileno y a la firme conducción de la política exterior del Presidente Pinochet, se evitó una guerra con el pueblo hermano argentino, llegándose, a travésde la mediación de Su Santidad Juan Pablo II, a poner fin a una prolongada controversia con la República Argentina, recurriéndose a procedimientos pacíficos de solucióny contemplando intereses mutuos que hoy día convergen para permitir una amplia gamade posibilidades de integración entre ambos países.

Las Relaciones Internacionales de Chile, llevadas a cabo por el Presidente Pinochet, se desenvolvieron siempre, en completa armonía con los principios de su política exterior.

 

“Desde elinicio de las negociaciones y durante todo este largo periodo me empeñé decididamente en encontrar una solución pacífica al diferendo. Se vivieron momentos muy críticos se lograron sortear airosamente gracias a que un pueblo entero se mantuvo unido y sereno en defensa de sus derechos y de su voluntad de paz se ha llegado así a la culminación de un largo y difícil proceso que mantuvo distanciados a ambos países. Confío en que el tratado sea el medio que permite abrir definitivamente un camino de paz duradera y de fecundo entendimiento entre ambos pueblos. En ello pondré todo mi empeño”.

(Santiago, Declaración del Presidente Pinochet sobre tratado de paz Chile-Argentina, 11 de Abril de 1985)

Con motivo de la Ratificación del Tratado de paz entre Chile y Argentina el 02 de Mayo de 1985, el Presidente Augusto Pinochet Ugarte hacía el siguiente llamado al país:

“Llamo hoy a todos los chilenos y, en especial, a las generaciones jóvenes, a tomar conciencia de este momento y a valorar, entoda su dimensión, el significado del tratado como afirmación concreta y material de la idea de paz.

 

 

Con este acuerdo se soluciona por medios pacíficos una controversia que perturbó el entendimiento entre los dos pueblos.

El tratado ya vigente, resuelve importantes cuestiones limítrofes.Sin embargo, más relevante aún es el marco general que establece, para nuestras futuras relaciones con la República Argentina.

S. S. Juan Pablo II, con todo el vigor de la superior prestancia de su investidura y su elevada inspiración espiritual, hizo posible las condiciones para este positivo diálogo. El compromiso de gratitud de Chile por su oportuna, sabia y ecuánime intervención formará parte indeleble de nuestro acervo patrio.

Para el Presidente de la República este momento representa uno de los más significativos de su tarea de Gobernante. La actitud que asumí en este proceso, no tuvo otro propósito que el de cumplir con mi promesa de soldado, renovada como Presidente de la República, de defender el interés supremo de la Nación, a la vez que asegurar la tranquilidad y el desarrollo de mi Patria”.

 

Augusto Pinochet Ugarte
Presidente de Chile

(Santiago, Ratificación del tratado de paz entre Chile y Argentina el 02 de Mayo de 1985)

 

El Presidente Pinochet vió en la visita de S. S., sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, la hermosa oportunidad de expresarle la inmensa gratitud de Chile por la augusta mediación en el conflicto australcon la república hermana de Argentina. Como militar, estudioso dela guerra sabía muy bien lo que significaría una guerra entre dos naciones donde no habría ganadores, solo perdedores y elGeneral Pinochet más que nadie, debía actuar con serena prudencia y a la vez con total firmeza que pudiera garantizar a todos los chilenos la integridad de nuestra Nación sin haber perdido un metro de terreno. Chile obtuvo prácticamente una ratificación de su soberanía en la Zona Austral.

 

Ya fallecido el Presidente Augusto Pinochet, y después de haber presenciado esa multitudinaria despedida del pueblo chileno creemos propicio el momento de rogar por el descanso de su alma y elevando la mirada hacia el cielo infinito pedirle al próximo Santo del mundo moderno Juan Pablo II que, siga protegiendo a todos los chilenos y ayudarnos a ser más tolerantes para lograr la tan anhelada paz que el Presidente Pinochet y S.S. Juan Pablo II juntos hicieron posible; el primero, como militar, no apartándose de los procedimientos de paz y de solución pacífica al diferendo y a la inestimable mediación del Santo Padre, se llegó por el Consejo del Augusto mediador a cerrar un conflicto de guerra inminente. La conversación privada que ambos tuvieron en el palacio de la Moneda solo Dios lo sabe, ya que ninguno de los dos rompió el silencio y la reserva que dicha conversación exigía. Fueron casi cuarenta minutos de recogimiento y paz entre ambos. Nunca se dieron a conocer los temas tratados. Ni por el Vaticano, ni menos por la Moneda. Fue una muy franca conversación entre dos Jefes de Estado.

Como un homenaje que nos trae el recordar el vigésimo aniversario de la visita a Chile del Santo Padre Juan Pablo II, daremos a conocer en nuestra página web www.fundacionpinochet.cl a todos los chilenos, y en especial a los jóvenes que no habían nacido o eran muy pequeños, una película de lo que fuela visita del Papa Juan Pablo II a S.E. el Presidente de la República Augusto Pinochet Ugarte en el palacio de la Moneda.

Finalmente, creemos que es justo reconocer en el Cardenal Antonio Samoré enviado papal ante la gestión mediadora en el Conflicto Limítrofe Austral, los mayores esfuerzos por alcanzar la paz, al límite de haber sacrificado su vida por conseguir que el flagelo de la guerra se apartara de Chile y Argentina. No cabe duda que el Cardenal Samoré está hoy, también, sumándose a este recuerdo y nosotros desde esta tierra le agradecemos su apoyo y su entrega en la causa de la paz.

 

 

Luis Cortés Villa           
Director Ejecutivo


VIDEO TESTIMONIAL SOBRE LA VISITA A CHILE DE SU SANTIDAD
JUAN PABLO II
           


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